
La industria gastronómica y hotelera de Salta atraviesa un escenario crítico, con una caída interanual del consumo estimada en 40%, según la Cámara Hotelera y Gastronómica local. El último informe de la CAME dejó a la provincia fuera de los destinos con buen nivel de actividad, reflejando el impacto de la recesión y la baja afluencia turística.

“En los años que llevo en la gastronomía, nunca vi una situación así. Es crítica”, afirmó Omar Morales, referente del sector, quien señaló que los precios se mantienen accesibles —con cubiertos desde $14.000— pero la demanda no acompaña.
Los empresarios describen una “tormenta perfecta” marcada por tres factores: la falta de visitantes, la salida de salteños con poder adquisitivo hacia otros destinos y el aumento constante de los costos fijos como alquileres, impuestos y servicios.
La consecuencia directa es la reducción paulatina de personal, sin reemplazos en casos de renuncias o jubilaciones. “De cada trabajador dependen cuatro o cinco personas. Hoy no les alcanza la plata y hay demoras en los pagos”, advirtió Morales.
En medio de la crisis, el gobierno provincial confirmó la renuncia del subsecretario de Turismo, Juan Lucero, en lo que se calificó como una reestructuración de la cartera dirigida por Manuela Arancibia.
La incertidumbre persiste en un sector clave para la economía salteña, que históricamente se sostuvo en la actividad turística y hoy enfrenta una de las peores temporadas de los últimos años.



