Interés GeneralPolítica

Del basural a la vivienda

El plástico que podría cambiar el mapa urbano de Tucumán. Mientras los basurales a cielo abierto siguen creciendo en los márgenes de la provincia, nuevas tecnologías ya convierten residuos plásticos en bloques y paneles para construir viviendas. ¿Puede Tucumán transformar un problema ambiental en una solución habitacional?

En Tucumán, el problema de los residuos y el déficit habitacional conviven desde hace décadas sin una respuesta estructural. Basurales a cielo abierto, rellenos colapsados y microbasurales urbanos son parte del paisaje cotidiano, mientras miles de familias siguen sin acceso a una vivienda digna. En ese cruce incómodo, una pregunta empieza a ganar espacio: ¿puede el plástico que hoy contamina convertirse en un insumo para construir?

Basurales que crecen, residuos que no vuelven

Gran parte de los residuos sólidos urbanos que genera Tucumán termina en vertederos o basurales informales, con una tasa de reciclaje todavía baja y concentrada en circuitos informales. El plástico —sobre todo el sucio, mezclado o de un solo uso— es el material más problemático: no se recicla, no tiene valor de mercado y se acumula.

Ese plástico:

  • Tapa canales y agrava inundaciones.
  • Se quema a cielo abierto, liberando contaminantes.
  • Ocupa suelo y genera conflictos sanitarios en zonas vulnerables.

Hoy es, básicamente, un pasivo ambiental permanente.

Déficit habitacional: el otro lado del problema

En paralelo, Tucumán enfrenta falta de suelo urbanizado, altos costos de materiales tradicionales y demoras estructurales en la construcción de viviendas sociales. El cemento, el ladrillo cerámico y el acero no solo son caros: también tienen una alta huella de carbono y requieren tiempos largos de obra.

En ese contexto, tecnologías que convierten residuos plásticos en ladrillos estructurales, paneles y bloques encastrables abren una posibilidad que hasta hace poco parecía marginal.

Plástico reciclado: una oportunidad concreta

La experiencia internacional muestra que residuos plásticos que hoy no se reciclan pueden transformarse en:

  • Bloques livianos para cerramientos.
  • Paneles modulares para viviendas de emergencia.
  • Elementos para galpones, aulas, puestos sanitarios o mobiliario urbano.

Aplicado a Tucumán, esto permitiría:

  • Reducir volumen de residuos que hoy van a basurales.
  • Generar empleo local vinculado al reciclado y la construcción.
  • Avanzar en soluciones habitacionales de bajo costo y rápida ejecución.
  • Integrar recicladores informales en cadenas productivas formales.

No se trata de reemplazar toda la construcción tradicional, sino de sumar una herramienta más, especialmente útil en contextos de emergencia, urbanización de barrios populares o infraestructura pública básica.

Lo que falta: decisión política y planificación

Para que este enfoque funcione en Tucumán, no alcanza con la tecnología. Hace falta:

  • Política pública que conecte ambiente, vivienda y desarrollo social.
  • Marcos normativos que permitan ensayar materiales alternativos.
  • Apoyo a cooperativas de reciclado y pymes locales.
  • Pruebas piloto en barrios, escuelas o módulos habitacionales.

Sin planificación, el plástico seguirá siendo basura. Con planificación, puede convertirse en recurso.

Una discusión que Tucumán debe darse

Mientras la provincia debate cómo cerrar basurales y cómo financiar viviendas, el residuo sigue creciendo todos los días. El desafío no es solo técnico, sino cultural y político: dejar de ver el plástico únicamente como descarte y empezar a pensarlo como parte de una economía circular con impacto social.

En Tucumán, el problema ya está.

La pregunta es si también estamos dispuestos a construir la solución.

FUENTE: https://quediario.com.ar/2026/01/10/del-basural-a-la-vivienda-el-plastico-que-podria-cambiar-el-mapa-urbano-de-tucuman/

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba