De Barcelona a San Miguel de Tucumán

Mientras Barcelona avanza en consolidarse como un laboratorio mundial de movilidad sostenible, San Miguel de Tucumán sigue atrapada en un esquema centrado en el automóvil y un transporte público con problemas crónicos.
Esa brecha quedó expuesta en la investigación de Facundo Humarán, tucumano que cursó un máster en Políticas Públicas, Derechos Sociales y Sostenibilidad en la Universitat de Barcelona, y que propuso un rediseño profundo del modelo urbano local. El contraste es evidente. En Barcelona, la bicicleta y el peatón son protagonistas. La red de ciclovías supera los 200 kilómetros, existen estacionamientos seguros para bicis en puntos estratégicos y la micromovilidad eléctrica —monopatines, e-bikes— está integrada al transporte público.
En San Miguel de Tucumán, en cambio, las ciclovías son escasas, discontinuas y, en muchos casos, peligrosas. La ciudad prioriza el tránsito automotor en el microcentro y carece de un plan consistente para el transporte no motorizado. Humarán propone revertir esa lógica: incentivar el uso de la bicicleta con infraestructura segura y accesible, integrar la micromovilidad a la red de transporte y, al mismo tiempo, desincentivar el estacionamiento en el microcentro mediante la reducción de plazas, el aumento de tarifas y la creación de áreas de acceso restringido.Transporte.
“Las ciudades que mejoran su movilidad no lo logran aumentando carriles para autos, sino dándole más espacio al peatón y a los medios de transporte limpios”, sostiene en su trabajo. Otro punto que cuestiona son las prácticas en torno a los subsidios al transporte público local. Mientras en Barcelona los recursos públicos se destinan a ampliar frecuencias, reducir emisiones y mejorar la calidad del servicio, en Tucumán buena parte de los subsidios terminan sosteniendo empresas que no cumplen estándares básicos: colectivos viejos, falta de accesibilidad, horarios irregulares y recorridos que no conectan de manera eficiente la ciudad.
“No se trata solo de más dinero, sino de exigir resultados. Sin auditorías y sin objetivos medibles, los subsidios perpetúan la ineficiencia”, advierte.
En la comparación, San Miguel de Tucumán no necesita replicar a escala todo lo que hace Barcelona, pero sí puede adoptar principios clave: planificación a largo plazo, transparencia en la gestión de subsidios, infraestructura pensada para todos los usuarios y una jerarquía de prioridades donde el peatón esté primero, seguido por la bici, el transporte público y, en último lugar, el auto particular.
El desafío es cultural y político: pasar de un modelo centrado en mover autos a otro que mueva personas de manera segura, rápida y sostenible. Barcelona demuestra que es posible. La pregunta es si Tucumán quiere pedalear hacia ese futuro… o seguir atascada en el embotellamiento de siempre.
«Barcelona planifica la movilidad para las personas. San Miguel de Tucumán todavía la planifica para los autos».
fuente: https://quediario.com.ar/2025/08/12/de-barcelona-a-san-miguel-de-tucuman-una-hoja-de-ruta-para-moverse-distinto/