
Con frases de manual (“Tucumán está primero”, “no hay odio contra nadie”), se coloca al lado de Jaldo como si su sola presencia fuera garantía de triunfo. Pero no es unidad, es dependencia crónica de los mismos nombres de siempre, los que nos dejaron en este pozo político y electoral.
Mientras Jaldo recorre la provincia y sostiene la gestión con recursos propios, Manzur baja para bendecir listas y sacarse la foto. Lo llaman “renovación”, pero huele a reencuentro de promociones viejas. Como ya pasó en Buenos Aires, las bases lo dicen sin vueltas: “Sí, vamos a votar al peronismo… pero lejos estamos de militarlo”. Si no hay una renovación sincera que nos saque del lugar donde nos dejaron, la única unidad que vamos a tener es la de la resignación.
https://quediario.com.ar/2025/08/12/la-resurreccion-de-manzur-el-peronismo-tucumano-jugando-con-fuego/