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Cuba enfrenta una crisis de combustible y suspenden servicios de transporte urbano

La isla sufre la falta de crudo tras el corte de envíos desde Venezuela y la presión de Estados Unidos.
La escasez afecta a la movilidad y a la vida cotidiana de los cubanos. La escasez de combustible en Cuba se profundiza y ya impacta directamente en la movilidad urbana.
Autoridades confirmaron la suspensión parcial de los servicios de las llamadas “gacelas”, los microbuses que cumplen rutas fijas en La Habana y que son vitales para el traslado de miles de ciudadanos.
Solo un grupo reducido de unidades seguirá funcionando mientras haya disponibilidad de nafta.
El panorama en las estaciones de servicio es crítico.
En Habana del Este, apenas 11 gasolineras permanecen operativas, mientras que otras diez están desabastecidas. En el oeste de la capital, varias cerraron en los últimos días.
Para los cubanos, llenar el tanque se ha convertido en una verdadera odisea:

En divisas: un litro cuesta 1,30 dólares, pero solo se paga con tarjetas prepaga o internacionales.

En el mercado negro: el precio se dispara a 500 pesos por litro, frente a los 156 pesos oficiales.

En pesos cubanos: el sistema exige registrarse en una aplicación y esperar semanas o meses para recibir un turno que otorga apenas 40 litros para autos particulares.

Vecinos relatan demoras de más de 20 días y turnos que superan los 4000 números de espera, con la incertidumbre de que, llegado el día, solo haya combustible de bajo octanaje. Cuba produce unos 40.000 barriles diarios de crudo de baja calidad, pero necesita al menos 110.000 para sostener su economía. Durante la alianza con Venezuela, llegaron a recibir hasta 100.000 barriles por día, aunque en los últimos meses el flujo se redujo a entre 15.000 y 27.000.
Tras la captura de Nicolás Maduro y la presión del presidente estadounidense Donald Trump, los envíos desde Caracas quedaron suspendidos. Rusia y México aparecen como alternativas, pero con limitaciones: Moscú exige pagos en divisas y México apenas envía volúmenes reducidos, aunque se espera la llegada de un buque con 80.000 barriles. La crisis energética provoca apagones masivos, paralización de sectores productivos y dificultades en la vida cotidiana.

El presidente Miguel Díaz-Canel negó negociaciones con Washington y aseguró que los únicos contactos con Estados Unidos son técnicos en materia migratoria. En este contexto, la revolución cubana atraviesa uno de sus momentos más difíciles, con una población que enfrenta largas esperas, precios desorbitados y un transporte público cada vez más limitado por la falta de combustible.

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