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Cómo es el nuevo sistema de viviendas en Tucumán

Cuotas reales, alquiler con opción a compra y mayor control. El gobierno de Tucumán puso en marcha un nuevo esquema de acceso a la vivienda social a través del Instituto Provincial de la Vivienda de Tucumán, con cambios de fondo respecto de los planes tradicionales.

El objetivo oficial es corregir distorsiones históricas del sistema: cuotas licuadas por la inflación, altos niveles de mora, especulación inmobiliaria y falta de control sobre el uso real de las viviendas adjudicadas. El eje del nuevo modelo se apoya en tres pilares principales: cuotas ajustadas a valores reales, modalidad de alquiler con opción a compra y un esquema de control estatal más estricto.

Cuotas ajustadas a valores reales

A diferencia de los planes clásicos —donde las cuotas quedaban rápidamente desactualizadas frente a la inflación—, el nuevo sistema establece pagos vinculados a valores reales y actualizables. Según el diseño oficial, esto busca evitar que las viviendas terminen prácticamente subsidiadas al 100% con el paso del tiempo y garantizar la sustentabilidad del sistema.

La lógica es que el beneficiario pague una cuota acorde a su situación económica y al valor de la vivienda, sin que el Estado pierda completamente la capacidad de recuperar parte de la inversión realizada.

Alquiler con opción a compra

Uno de los cambios más relevantes es que la adjudicación ya no implica automáticamente la propiedad definitiva. En una primera etapa, las familias ingresan bajo la modalidad de alquiler, con pagos mensuales y condiciones claras de ocupación.

Con el cumplimiento sostenido de los pagos y las normas del programa, el beneficiario accede luego a la opción de compra. Este esquema apunta a reducir la mora temprana y desalentar prácticas habituales del pasado, como el alquiler informal, la venta irregular o el abandono de las viviendas.

Mayor control y seguimiento

El nuevo sistema incorpora mecanismos de control más estrictos sobre quién vive efectivamente en la vivienda, si se cumplen los pagos y si el inmueble cumple su función habitacional. El Instituto de la Vivienda podrá intervenir ante irregularidades y, en casos extremos, recuperar las unidades para reasignarlas.

Desde el organismo explican que el foco no está puesto en el castigo, sino en garantizar que las viviendas sociales lleguen a quienes realmente las necesitan y que cumplan el fin para el cual fueron construidas.

Articulación con obras en marcha

Este rediseño se da en paralelo a la reactivación de proyectos habitacionales en la provincia, incluidos desarrollos vinculados a programas nacionales como Procrear. La intención es que las nuevas reglas de acceso y permanencia se apliquen de manera coherente en los distintos planes, evitando superposiciones y desigualdades entre beneficiarios.

A quiénes está dirigido

El sistema apunta a trabajadores formales e informales, familias de ingresos medios y bajos, y sectores que históricamente quedaron fuera del crédito hipotecario tradicional. El alquiler con opción a compra aparece como una alternativa intermedia entre el mercado inmobiliario privado y la vivienda social clásica.

Un cambio de lógica

En síntesis, el nuevo esquema propone pasar de la vivienda como subsidio permanente a la vivienda como derecho con responsabilidades. En un contexto de inflación persistente, déficit habitacional y escasez de recursos públicos, el desafío será lograr que el sistema sea socialmente justo, financieramente sostenible y políticamente transparente.

El éxito del modelo dependerá, en gran medida, de su implementación concreta, del criterio en los controles y de la capacidad del Estado para sostener reglas claras en el tiempo

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