En una ciudad donde los baches forman parte del paisaje cotidiano, la respuesta del municipio parece ir en una dirección tan llamativa como preocupante.

En lugar de soluciones estructurales, la intendenta Rossana Chahla presentó “BachIA”, un sistema de inteligencia artificial para detectar y clasificar el estado del pavimento. La pregunta es inevitable: ¿hacía falta tecnología de punta para ver lo que los vecinos sufren todos los días?
El lanzamiento llega en medio de fuertes críticas por el deterioro de las calles en San Miguel de Tucumán. Reclamos vecinales, denuncias públicas y cuestionamientos de concejales vienen señalando desde hace tiempo una situación que ya no admite diagnósticos, sino soluciones concretas.

Sin embargo, la respuesta oficial parece enfocarse más en el relevamiento que en la reparación. Cámaras, mapas de calor y algoritmos prometen identificar baches y priorizar intervenciones, como si el problema fuera la falta de información y no la ausencia de obras sostenidas en el tiempo.
El sistema, desarrollado por el área de innovación municipal, permite geolocalizar y clasificar desperfectos en el pavimento. Pero lejos de representar un avance sustancial, para muchos esto expone una desconexión con la realidad: los baches no necesitan ser detectados con inteligencia artificial, necesitan ser tapados.

Mientras tanto, los vecinos siguen transitando calles rotas, con riesgos constantes para conductores y peatones. En ese contexto, el despliegue tecnológico aparece más como una estrategia de comunicación que como una política pública efectiva.
La iniciativa también surge como respuesta a propuestas impulsadas por concejales opositores, que habían desarrollado herramientas para reportar problemas en la vía pública. Sin embargo, el eje vuelve a girar en torno a registrar fallas, no a resolverlas.
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La gestión municipal apuesta a la modernización, pero el contraste con la realidad urbana es evidente. Cuando lo básico no está resuelto, la incorporación de tecnología puede terminar siendo un síntoma de prioridades invertidas.
En una ciudad donde los baches están a la vista de todos, la discusión no pasa por cómo detectarlos, sino por por qué siguen ahí. Porque cuando la solución parece más compleja que el problema, lo que queda en evidencia no es innovación, sino decadencia.
FUENTE:
https://tucumandigital.com.ar/2026/04/10/decadencia-rossana-chahla-necesita-inteligencia-artificial-para-arreglar-baches/




