En el Congreso de Ciudades Inteligentes Smart City Expo Santiago del Estero, Mario Pergolini dejó una charla que fue mucho más que una exposición sobre tecnología. Fue una advertencia cultural sobre inteligencia artificial, robots, ciudades, medios, audiencias y futuro.
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El futuro ya está funcionando
Pergolini planteó una idea central: la tecnología no cambia solamente las herramientas, cambia la forma en que vivimos. Recordó cómo internet modificó la televisión, la radio, la música y el consumo cultural, pero también advirtió que la transformación actual será todavía más profunda.
Una de sus frases más potentes fue:
“A veces estar demasiado adelantado es casi lo mismo que estar atrasado”.
Con esa idea explicó que no alcanza con tener una buena innovación: también hay que entender si la sociedad, el mercado y las audiencias están preparadas para adoptarla.
Innovar es resolver problemas humanos
La charla dejó una definición clave:
“innovar no es hacer locuras tecnológicas, sino conectar tecnología con necesidades reales”
Para Pergolini, una ciudad inteligente no es una ciudad llena de pantallas, sino una comunidad capaz de usar datos e inteligencia artificial para mejorar la vida cotidiana.
Semáforos inteligentes, transporte público con información en tiempo real, administración eficiente de energía, optimización del agua, asistencia a adultos mayores y nuevos servicios urbanos aparecen como campos concretos donde la tecnología puede generar impacto social.
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Robots, inteligencia artificial y trabajo
Pergolini también habló del avance de la inteligencia artificial física: robots capaces de aprender tareas, adaptarse a distintos espacios y compartir conocimientos entre sí. “Lo que aprende un robot, lo aprenden todos”, señaló al describir cómo estas máquinas ya no funcionan como dispositivos aislados, sino como redes de aprendizaje colectivo.
El impacto será enorme. La automatización ya no llegará solamente a fábricas u oficinas: también entrará en los hogares. Robots que limpien, ordenen, cocinen o acompañen a personas mayores podrían convertirse en parte de la vida cotidiana.
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La tecnología también puede acompañar
Uno de los momentos más humanos de la exposición apareció cuando Pergolini habló de su madre, que perdió la visión de grande, y de cómo desarrolló un sistema de asistencia por voz para ayudarla a saber la hora, escuchar la radio, conocer el clima y recuperar autonomía.
Desde esa experiencia planteó una mirada sensible sobre el futuro: la tecnología también puede ser compañía, cuidado y contención, especialmente en sociedades donde cada vez hay más adultos mayores viviendo solos.
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Aprender o quedarse mirando
La charla cerró con una idea fuerte para gobiernos, emprendedores, medios y ciudadanos: ya no alcanza con decir que la tecnología “no interesa”. La inteligencia artificial, la robótica y los datos están reorganizando la educación, el trabajo, la movilidad, la comunicación y la vida urbana.
La barrera más grande ya no es económica: es mental. Nunca hubo tantas herramientas disponibles para aprender, crear y emprender. La decisión, como dejó planteado Pergolini, es simple: participar del cambio o mirar cómo el cambio ocurre alrededor.
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Por Máximo García Hamilton Cobertura especial![]()




