Juan Facciano, director de Essential Energy Holding e integrante de la Cámara Santafesina de Energías Renovables, analizó el presente del sector ante el debate de una nueva ley .
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“Los biocombustibles lamentablemente nunca fueron considerados como un instrumento de política de Estado para contribuir a la diversificación de la matriz energética y a la descarbonización”, dijo Juan Facciano director de Essential Energy Holding – compañía que junto a YPF está al frente de la biorrefinería Santa Fe Bio – y miembro de la Cámara Santafesina de Energías Renovables (Casfer).
En medio del debate por el nuevo marco regulatorio en el Congreso (está en tratamiento en la Comisión de Energía del Senado) el empresario señaló que los biocombustibles “siempre fueron utilizados en función del precio del petróleo y si este impacta más o menos en los surtidores”. Por eso, dijo que contar con una nueva ley “es una materia pendiente y toda la industria está luchando por una que tenga alcance federal”.
«Estamos discutiendo una versión analógica cuando el mundo está en la fase digital. Y no hablo de Europa o Estados Unidos, sino de Brasil, que está aquí al lado», graficó el ejecutivo santafesino.
Brasil corta biodiesel al 17% y bioetanol en un rango que va del 32% al más del 70%, y a partir del 1° de enero de 2027 avanza además hacia los combustibles del futuro. Argentina, remarcó Facciano, tiene una ventaja que casi ningún otro país reúne: es al mismo tiempo productor de bioetanol de maíz (como Estados Unidos) y de caña (como Brasil), con Santa Fe, Córdoba, San Luis, La Pampa, Entre Ríos y Buenos Aires como polos productivos.
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Sin embargo, la discusión por una nueva ley que le de un nuevo lugar a los biocombustibles, expone tensiones puertas adentro del propio sector, entre las empresas aceiteras integradas (que producen su propia materia prima), y las elaboradoras no integradas, que dependen de comprarla.
Ante esto, Facciano consideró que eso debería resolverse por la vía de la segmentación, tomando como modelo el esquema que ya rige para el bioetanol: los primeros 12 puntos de corte se reparten entre el complejo sucroalcoholero y el sector maicero, y de ahí en más rige libre mercado. «Nadie pone en duda que a más grande la torta, el beneficio va a ser igual para todos”, dijo con lo cual “hay que pelearse por las porciones, pero no por el tamaño de la torta», agregó.
En materia de biodiesel, la provincia de Santa Fe elevó a los senadores una propuesta que contempla ese mismo criterio de reparto entre integrados y no integrados, algo que Facciano describe como una etapa de transición desde un esquema promocional-regulatorio hacia uno de mercado más abierto, aunque «con reglas del juego», dado que la materia prima representa el 80% del costo del biodiesel.
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«En materia de biocombustibles en Argentina estamos discutiendo una versión analógica cuando el mundo está en la fase digital»
Esta semana las industrias integradas nucleadas en la Cámara de Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara-CEC) junto a Carbio (que nuclea a las grandes empresas exportadoras) sacaron un comunicado en el que llaman a los senadores a incluir al biodiesel dentro del proyecto de ley, algo que aún no estaba consensuado por estas diferencias intra sector.
Al mismo tiempo, la Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (Cepreb), cuestionó la iniciativa oficial que impulsa la senadora Patricia Bullrich porque incurre en una «profunda injusticia», debido a que – argumentan – “perjudica a las pymes, para beneficiar a la industria aceitera, dominada por multinacionales”.
El empresario, explicó que la clave es resolver la posición de fondo, es decir, “ir al máximo de la factibilidad técnica en el corte de biodiesel con gasoil”, hoy en 7,5%, y de bioetanol con naftas, en 12%. «Si una factibilidad técnica dice que está en el 20%, no se entiende por qué no se puede estar por encima del 10% actual», planteó y agregó que para el etanol no ve motivo para no llegar al 15%.
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Por otro lado, de la manera que ocurre con el bioetanol que está segmentado el cupo entre caña y maíz, desde Santa Fe – y con respaldo de Casfer – lo que se busca es “segmentar entre integrados y no integrados”. Para finalmente, “después empezar a incursionar en el futuro, que son los biocombustibles avanzados como es el SAF o el HVO”, definió.
“La ley tiene que incorporar estos biocombustibles. Hay que mirar el futuro que es dentro de 15 años, es mañana en este tipo de cosas”, afirmó. Y, en ese camino, también “discutir con el sector petrolero lo máximo que se pueda para tener una matriz sostenible y sustentable”, planteó.
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Sin retorno
La viabilidad del uso de biocombustibles se apoya en la propia normativa vigente. Según explicó, la Secretaría de Energía admite hasta 20% de corte para cualquier tipo de diesel, lo que deja en evidencia una «falla de gobierno» al sostener el tope actual del 10%, reflexionó Facciano.
El dato lo usó además para responder a un reparo habitual de la industria automotriz, que argumenta limitaciones técnicas de los motores: «Nadie que haya viajado a Brasil de vacaciones tuvo que llevar el combustible de Argentina», dijo recordando que la principal exportación de la industria automotriz cordobesa tiene como destino justamente Brasil, donde los cortes son sustancialmente mayores.
Pero además, Facciano recordó que hay experiencias exitosas que demuestran la factibilidad técnica del uso de biocombustibles, y puntualmente de biodiesel, que echan por tierra la negativa a subir los cupos.
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Citó por ejemplo la prueba del Biobus en Rosario, una experiencia provincial que se discontinuó pero mediante la cual más de 600 unidades del transporte urbano circularon durante un año y medio a biodiesel 100% (B100), acumulando más de 40 millones de kilómetros sin fallas mecánicas y con igual eficiencia.
También se utilizó biodiesel para contingencias como la última sequía y la crisis energética de hace unos años, donde el propio gobierno elevó temporariamente el corte al 12,5% para suplir el faltante de gasoil sin generar ningún colapso en la flota vehicular.
«Es imperdonable que la provincia de Santa Fe tenga capacidad instalada parada en las plantas aceiteras mientras la Argentina sigue importando gasoil», concluyó.
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FUENTE:https://ecobiz.com.ar/nota/1633-Biocombustibles-el-tren-que-Argentina-esta-dejando-pasar






