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Más de 200 sismos en dos meses en los Valles Calchaquíes

Investigan el volcán Galán. Científicos del INPRES, CONICET, la UNSa y el instituto alemán GFZ analizan una concentración excepcional de movimientos entre Salta y Catamarca.

PUBLICIDAD En apenas ocho semanas se registró un tercio de los temblores ocurridos en los últimos ocho años. Descartan una amenaza eruptiva inminente y proyectan instalar una red temporal de monitoreo en torno al coloso puneño.Una inusual seguidilla de movimientos telúricos encendió el interés de la comunidad geológica en el Noroeste Argentino. En el transcurso de los últimos dos meses, los Valles Calchaquíes registraron alrededor de 200 sismos, una cifra extraordinaria si se tiene en cuenta que en los ocho años previos el acumulado histórico en esa misma área alcanzaba los 750 eventos.

La particularidad que concentra la atención de los expertos es su localización geográfica: los epicentros se sitúan en el entorno de influencia directa del volcán Galán, una colosal caldera emplazada en el departamento Antofagasta de la Sierra (Catamarca), cuyo radio estructural se proyecta hacia territorio salteño.

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El fenómeno motivó el trabajo conjunto entre especialistas del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), el CONICET, la Universidad Nacional de Salta (UNSa) y el Centro de Investigaciones en Geociencias (GFZ) de Potsdam (Alemania).

El geólogo salteño Dr. Benjamín Heit, investigador del GFZ en Alemania y referente en sismología regional, explicó que el desafío científico radica en dilucidar el origen exacto de esta concentración:

“En geología, estos fenómenos son conocidos como procesos volcanotectónicos, donde la actividad tectónica y la dinámica asociada a un sistema magmático de un volcán pueden encontrarse relacionadas. Distinguir entre ambas causas requiere información precisa sobre la profundidad, distribución y características de cada sismo”.

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El abanico de explicaciones científicas contempla tres escenarios: la actividad tectónica natural por el choque de placas, dinámicas internas del complejo volcánico o una interacción combinada entre fallas y fluidos magmáticos.

El Galán no es una estructura inerte: se trata de una caldera de 50 kilómetros de extensión norte-sur por 24 kilómetros de este a oeste, originada hace 2,2 millones de años tras una erupción cataclísmica. En su subsuelo persisten manifestaciones activas:

  • Actividad hidrotermal en superficie: fumarolas, emisiones de dióxido de carbono y aguas termales en zonas como La Colcha, Aguas Calientes y Piscinas Burbujeantes.
  • Reservorio magmático: a 30 kilómetros de profundidad se aloja el Southern Puna Magma Body, un gigantesco cuerpo magmático parcialmente fundido que aporta calor constante.
  • Fallas regionales: la región convive con fallas tectónicas activas, como el sistema de las Cumbres Calchaquíes y fracturas neotectónicas en la Cuenca de Santa María, capaces de liberar energía sísmica sin intervención volcánica.

Heit remarcó que las tomografías sísmicas realizadas entre 2000 y 2015 detectaron estructuras magmáticas que coinciden con la profundidad de varios sismos recientes, aunque aclaró que aún es prematuro asegurar que tengan un origen netamente magmático.

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Los científicos fueron enfáticos al señalar que el incremento de temblores no representa una amenaza volcánica inmediata. Los sismos profundos (cercanos a los 180 km) responden a la subducción de la placa de Nazca, mientras que los eventos someros (alrededor de los 12 km) suelen vincularse al movimiento de fallas locales en sectores como Tacuil, Pucará, Colomé, Molinos y al oeste de Cafayate.

Existen antecedentes mundiales donde enjambres sísmicos espontáneos en zonas volcánicas se disiparon a las pocas semanas sin consecuencias en superficie, como ocurrió en el campo volcánico de Eifel (Alemania) o en las inmediaciones de la isla de Santorini (Grecia).

Para desentrañar el comportamiento del Galán, el equipo liderado por la Dra. Agostina Venerdini en el INPRES y el Lic. Marcelo Moreno en San Juan —apoyados en la estación de monitoreo de San Antonio de los Cobres— evalúan instalar una red temporal de estaciones sismológicas alrededor del volcán. La iniciativa requerirá el fortalecimiento presupuestario y la cooperación interinstitucional para vigilar de cerca una de las regiones geológicamente más dinámicas de la cordillera de los Andes.

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