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El PJ va con todo por Yerba Buena

La batalla para recuperar el municipio que se le resiste desde 2015. El peronismo tucumano tiene varios objetivos electorales para 2027, pero hay uno que posee un valor político especial: recuperar Yerba Buena.

PUBLICIDADLa “Ciudad Jardín” se convirtió durante la última década en uno de los territorios más difíciles para el oficialismo provincial. Mientras el PJ mantuvo un fuerte predominio electoral en buena parte de Tucumán, Yerba Buena construyó desde 2015 una identidad política claramente opositora y logró sostenerla durante tres elecciones municipales consecutivas.

Ahora el justicialismo quiere cambiar la historia.

El acto encabezado por Raúl Ferrazzano, que reunió a más de 700 dirigentes, profesionales, empresarios, comerciantes, jóvenes y referentes territoriales, debe leerse dentro de esa estrategia.

Formalmente fue una actividad para presentar propuestas para la ciudad y respaldar políticamente a Osvaldo Jaldo y Miguel Acevedo. En términos electorales, fue mucho más: una demostración de estructura y una señal de que el PJ comenzó a disputar seriamente un municipio que desde hace más de una década le resulta esquivo.

Ferrazzano, fiscal de Estado adjunto y uno de los dirigentes que aspiran a competir por la Intendencia, viene acelerando su instalación con propuestas sobre movilidad, seguridad, planificación urbana, integración de los barrios y desarrollo económico.

Pero detrás de su candidatura potencial existe un desafío mucho mayor que el de cualquier nombre propio: reconstruir una alternativa peronista capaz de enfrentar a una estructura municipal que lleva tres elecciones consecutivas ganando.

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Doce años afuera: la herida que el PJ quiere cerrar

Para comprender la importancia que tiene Yerba Buena dentro del tablero político provincial hay que retroceder hasta 2015. Hasta ese año el municipio había sido gobernado durante ocho años por el peronista Daniel Toledo. Pero las divisiones internas del oficialismo terminaron siendo determinantes.

El PJ llegó fragmentado a aquella elección. Mariano Campero aprovechó la dispersión y consiguió para el radicalismo una victoria que terminaría modificando durante más de una década el mapa político de la ciudad. El propio Toledo admitió después de aquella derrota que el sistema de acoples había perjudicado al oficialismo: mientras diferentes expresiones peronistas sumaban en conjunto una cantidad importante de votos, competían entre ellas y permitían que Campero llegara primero.

Lo que inicialmente podía interpretarse como un accidente electoral terminó convirtiéndose en tendencia.

Cuatro años después, en 2019, Campero consiguió la reelección con alrededor del 45% de los votos y una diferencia cercana a los 20 puntos respecto de su principal adversario.

En 2023 el radicalismo superó una prueba todavía más compleja: mantener el poder sin Campero como candidato. Pablo Macchiarola recibió el respaldo del intendente saliente y consiguió más del 50% de los votos. No sólo ganó la Intendencia: Juntos por el Cambio consiguió ocho de las diez bancas del Concejo Deliberante.

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La continuidad fue contundente.

Si el peronismo pretende volver a gobernar Yerba Buena en 2027 deberá terminar con un ciclo de doce años consecutivos en manos de una fuerza opositora.

Y, sobre todo, deberá evitar cometer el mismo error que lo acompañó en elecciones anteriores: dividir su propio electorado.

Jaldo necesita unidad y Ferrazzano empieza a mostrar músculo

En esta oportunidad parece existir conciencia sobre ese problema. Durante julio, nueve dirigentes que aspiran a disputar la Intendencia por sectores vinculados al oficialismo provincial protagonizaron una fotografía poco habitual: se reunieron para comenzar a discutir la construcción de un proyecto común.

Participaron Daniel Toledo, Walter “Kabuby” Aráoz, Martín Viola, Edmundo Robles Ávalos, Lorena Cuba, Ricardo Salomón, Ignacio Rodríguez, Juan Casañas y el propio Ferrazzano.

La señal política fue evidente. Si el PJ vuelve a multiplicar candidaturas sin coordinación, puede facilitar nuevamente la tarea del oficialismo municipal. Si consigue ordenar la interna detrás de un candidato competitivo, el escenario cambia.

Ferrazzano parece decidido a ocupar ese lugar. Durante los últimos meses fue presentando, prácticamente por áreas, lo que podría convertirse en una plataforma electoral.

PUBLICIDADPropuso un plan integral de movilidad pensado a 20 años, con nuevos corredores, ciclovías y modernización de semáforos. Planteó un “Cerrojo de Seguridad” basado en cámaras inteligentes, lectores de patentes y controles en los accesos. También propuso la creación de un “Gran Yerba Buena” para coordinar políticas con las comunas vecinas y cuestionó las desigualdades existentes entre diferentes sectores de la ciudad.

Ahora sumó algo que ningún proyecto técnico puede reemplazar en una campaña electoral: estructura política.

Reunir a más de 700 personas en un encuentro propio cuando todavía falta tiempo para las elecciones constituye una demostración de capacidad territorial.

El municipio que el peronismo quiere convertir en símbolo

Ganar Yerba Buena tendría para Jaldo una importancia que excede ampliamente la cantidad de votos que aporta la ciudad. Significaría recuperar uno de los principales bastiones opositores de Tucumán.

Ferrazzano viene creciendo y mostrando respaldo territorial, pero no es el único dirigente del oficialismo con aspiraciones. El desafío de Jaldo será conseguir que la abundancia de candidatos se convierta en fortaleza y no vuelva a transformarse en fragmentación.

El antecedente de 2015 todavía debería funcionar como advertencia. Aquella vez, el peronismo tenía votos. Lo que no tuvo fue unidad. Doce años después, recuperar Yerba Buena empieza a convertirse en uno de los grandes objetivos políticos del PJ tucumano para 2027.

El acto de Ferrazzano dejó una primera fotografía de esa ofensiva. Más de 700 dirigentes reunidos, una plataforma que empieza a tomar forma y un mensaje inequívoco de alineamiento con Jaldo.

El peronismo va por Yerba Buena.

La pregunta es si esta vez conseguirá ordenar primero su propia casa para intentar recuperar una ciudad que hace más de una década decidió cerrarle la puerta.

PUBLICIDADFUENTE;https://diarioelpoligrafo.com/el-pj-va-con-todo-por-yerba-buena-la-batalla-para-recuperar-el-municipio-que-se-le-resiste-desde-2015/

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