El expresidente cuestionó los planteos del kirchnerismo, reivindicó su autoridad y sostuvo que evitar el acuerdo habría llevado al país a una crisis.
PUBLICIDAD
Alberto Fernández volvió a discutir públicamente con Cristina Kirchner por una de las decisiones que fracturaron al Frente de Todos, que fue el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
El expresidente defendió la negociación y sostuvo que seguir los planteos del sector kirchnerista podría haber provocado una crisis económica de grandes proporciones.
En una entrevista con el podcast Sistema Joaco Santos, Fernández recuperó las diferencias que atravesaron el gobierno que encabezó entre 2019 y 2023. Su argumento fue que la Argentina necesitaba refinanciar los vencimientos para evitar un incumplimiento con el organismo y sus consecuencias financieras.
La declaración más fuerte incluyó una salvedad: “tal vez hubiera estallado la economía y la Argentina en mil pedazos”. Fernández reconoció que hablaba de un escenario hipotético, pero defendió su decisión como una forma de evitar un desenlace que consideraba peligroso.
PUBLICIDAD
Alberto cuestionó el reparto de poder con Cristina
El exmandatario reconoció la influencia de Cristina Kirchner dentro de la coalición, aunque sostuvo que ese peso político convivía con un presidente que tenía diferencias con ella. La explicación volvió a colocar en primer plano el problema de conducción que atravesó al Frente de Todos.
“Si cada uno hubiera entendido el rol que tenía, hubiera sido más fácil”, afirmó. Con esa frase, Fernández trasladó la discusión del terreno económico al funcionamiento del gobierno y las responsabilidades de sus principales figuras.
También cuestionó que se le exigiera obedecer a su vicepresidenta. Su intervención puede leerse como una defensa de la autonomía con la que asegura haber tomado decisiones: reivindicó la autoridad presidencial frente a las presiones de un sector de su propia alianza.
PUBLICIDAD
El acuerdo que expuso la fractura oficialista
La disputa tuvo consecuencias concretas en 2022. El 31 de enero, Máximo Kirchner renunció a la presidencia del bloque de diputados del Frente de Todos por sus diferencias con la estrategia de negociación. El desacuerdo alcanzaba así a la conducción parlamentaria del oficialismo.
La división quedó expuesta en la votación de Diputados del 11 de marzo. El proyecto obtuvo 202 votos afirmativos, 37 negativos y 13 abstenciones, con apoyo de la oposición y rechazo de una parte del bloque gobernante. Máximo estuvo entre quienes votaron en contra.
El directorio del FMI aprobó el nuevo programa el 25 de marzo de 2022, por alrededor de US$44.000 millones y con una duración de 30 meses. El entendimiento permitió refinanciar los compromisos del programa anterior, pero su aprobación no resolvió la disputa política dentro del gobierno.
PUBLICIDAD
Dos posiciones sobre la deuda y sus condiciones
Fernández sostuvo que no acordar habría llevado a la Argentina a incumplir sus obligaciones con el Fondo y quedar en una situación de vulnerabilidad financiera. Esa es su interpretación sobre una alternativa que finalmente no se concretó; no constituye una comprobación del resultado que habría tenido otro camino.
El rechazo kirchnerista, por su parte, estuvo acompañado de cuestionamientos a las condiciones del entendimiento. La Cámpora sostuvo entonces que el programa impondría un ajuste y agravaría los problemas estructurales de la economía. Esa posición ayuda a explicar por qué la refinanciación tuvo resistencia dentro del propio oficialismo.
La negociación encabezada por Martín Guzmán consiguió respaldo parlamentario, aunque el Presidente necesitó votos opositores para compensar la división de su bancada.
El episodio dejó una consecuencia política verificable: una decisión central de la administración avanzó sin el acompañamiento de una parte relevante de la coalición que la había llevado al poder.
Equilibrio fiscal y críticas al ajuste de Milei
En la misma entrevista, Fernández defendió la necesidad de ordenar las cuentas públicas. Planteó que el déficit fiscal importa, pero sostuvo que su reducción debía hacerse de manera gradual para evitar daños sobre la actividad y las prestaciones del Estado.
Desde esa posición cuestionó el ajuste de Javier Milei y mencionó sus efectos sobre los salarios y la infraestructura. Su defensa combinó dos argumentos: la necesidad de alcanzar acuerdos financieros y el rechazo a una reducción acelerada del gasto.
La reaparición vuelve a mostrar que la discusión por el FMI sigue abierta entre los protagonistas del Frente de Todos. Fernández reivindica haber evitado una crisis mayor; el kirchnerismo había cuestionado las condiciones elegidas para hacerlo. El acuerdo se aprobó, pero la disputa por sus costos y responsabilidades continúa.
PUBLICIDAD




