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“Alperovich tenía un exceso de actitud machista”

Afirmó un ex asesor de campaña durante el juicio por abuso sexual.

En la séptima jornada del debate, declararon cuatro testigos que dieron cuenta de la personalidad del ex gobernador de Tucumán y de su trato hacia las mujeres en la época donde intentaba regresar a la gobernación. Fue denunciado por su sobrina y afronta una pena máxima de hasta 15 años de prisión.

El ex gobernador de Tucumán José Alperovich afronta una pena máxima de hasta 15 años de prisión por abuso sexual en perjuicio de su sobrina (Fotos: Franco Fafasuli)El ex gobernador de Tucumán José Alperovich afronta una pena máxima de hasta 15 años de prisión por abuso sexual en perjuicio de su sobrina (Fotos: Franco Fafasuli)

Alperovich tenía actitudes machistas con el conjunto de mujeres que la rodeaban”. “José para esa época inspiraba como un respeto natural”. “Hacía chistes sexistas, pero a nadie le sonaba raro, nadie hacía nada: era parte de su personalidad”. Estas frases, dichas al pasar, surgieron este miércoles en la séptima audiencia del juicio que se le sigue al ex gobernador de Tucumán José Alperovich por abuso y violencia sexual en perjuicio de su sobrina y secretaria privada. En esta ocasión se presentaron cuatro testigos frente al juez Juan Ramos Padilla para describir sus experiencias al lado del imputado durante la campaña electoral que este emprendió para regresar a la gobernación tucumana en 2019.

La jornada en el Tribunal Oral Federal 29 de la calle Paraguay al 1500 comenzó con unos minutos de retraso como consecuencia de la intensa lluvia que caía sobre la Capital Federal. Ya cuando las partes se acomodaron en sus respectivos lugares, y se corroboró la presencia virtual del ex senador, que acompañó todo el debate desde su casa en Tucumán, el juez dio la orden, cerca de las 11, de llamar a Lucía Temkin, sobrina de Alperovich y primera en la lista de declarantes del día.

Temkin, hoy asesora de la senadora Sandra Mariela Mendoza del Frente Nacional y Popular, fue convocada por ser compañera de trabajo de la denunciante durante la campaña política que llevó a cabo el ex mandatario para regresar por cuarta vez al Poder Ejecutivo provincial a través de las elecciones de junio de 2019, donde Alperovich competiría contra su ex aliado Juan Manzur y obtendría el cuarto puesto con casi 12% de los votos.

La sala de audiencias del Tribunal Oral Federal 29 porteño, en la calle Paraguay al 1500 La sala de audiencias del Tribunal Oral Federal 29 porteño, en la calle Paraguay al 1500

Ante distintas preguntas del fiscal Sandro Abraldes, la testigo comentó que la renuncia de F.L. en mayo de 2019 le sorprendió ya que “se la veía bien en el día a día del trabajo”. También contó que la denunciante, de entonces 29 años, llevaba la agenda del ex senador, coordinaba reuniones y preparaba las actividades de la campaña proselitista, con continuos viajes al interior de la provincia.

“Ella lo acompañaba al senador en todas sus actividades. Era el nexo con él. Acudían dirigentes a para solicitarle algo o para organizar alguna visita con el senador. (…) Hacíamos muchas visitas al interior de Tucumán: íbamos en cuatro o cinco vehículos llenos, todos juntos en caravana. El senador iba conmigo, con su chofer, con Sarita -Alperovich, hija del imputado-, con F.L… Las visitas eran a la mañana y a la tarde. Todos los días había salidas”, relató sobre la intensa dinámica laboral que compartió con la joven denunciante.

¿Cómo era el trato de José Alperovich con su equipo de trabajo?”, consultó la defensa encabezada por Augusto Garrido, miembro del estudio jurídico Cúneo Libarona, fundado por el actual ministro de Justicia de la Nación. “Nos trataba a todos por igual. Es una persona que generalmente habla con todos. No había ningún tipo de distinción: buena onda”, contestó la entonces encargada del despacho del ex senador, y agregó: “No percibí ninguna situación de abuso, acoso o gesto indecoroso de su parte”.

El ex senador Alperovich junto a su defensa, encabezada por Augusto Garrido El ex senador Alperovich junto a su defensa, encabezada por Augusto Garrido

En rigor, F.L. trabajó como mano derecha de Alperovich entre 2017 y 2019, mientras él ejercía la senaduría nacional tras ser electo en 2015. El 24 de mayo de 2019 la joven presentó su renuncia. A fines de ese año publicó una carta donde acusó de abuso sexual a su ex jefe, quien pidió licencia sin goce de sueldo en la Cámara Alta. Allí se abrieron dos investigaciones -una en Tucumán y otra en Buenos Aires- que luego se terminarían unificando por orden de la Corte Suprema.

Según la acusación que sostiene la fiscalía en este juicio, que tuvo su inicio el 5 de febrero de este año, el imputado cometió tres hechos de abuso sexual -dos de ellos en tentativa- y seis sucesos de violencia sexual agravada por haber sido con acceso carnal entre el 14 de diciembre de 2017 y el 26 de marzo de 2018 en las ciudades de San Miguel de Tucumán y Yerba Buena, y en un departamento de Alperovich en el barrio porteño de Puerto Madero. Todos esos hechos habrían sido perpetrados “mediante abuso de poder y autoridad” y generando un “sometimiento sexual ultrajante” a la víctima.

Tras finalizar la declaración de la primera testigo, el juez solicitó el ingreso a la sala de la planta baja de los tribunales de un ex asesor externo contratado especialmente para la campaña político-electoral de Alperovich. Así ingresó Ariel Navarro, de 41 años y licenciado en relaciones internacionales, quien saludó a las partes, dejó su campera en un asiento ubicado en el centro del recinto y se sentó. “Usted ha sido citado a prestar declaración testimonial y lo va a hacer bajo juramento de decir verdad”, lo recibió el magistrado Ramos Padilla.

El juez del caso Juan Ramos Padilla El juez del caso Juan Ramos Padilla

Allí el testigo comentó que su trabajo de asesoría técnica lo realizó junto a todo el equipo del ex gobernador y duró 2 meses bajo el marco de la campaña electoral de 2019. Describió que a Alperovich lo veía en las reuniones y que solía tener buen trato. “Es una persona de trato cotidiano con confianza. Él no tenía lejanía en el trato. En algunos momentos había discusiones, pero eran las normales en una militancia política de más de 20 años. Son dinámicas de funcionamiento normales de las lógicas típicas de las estructuras de poder”, dijo.

¿Cómo son esas lógicas típicas de las estructuras de poder?¿advirtió una estructura jerárquica?”, preguntó el fiscal Abraldes. “La lógica de funcionamiento de las estructuras del poder normal: ‘lo que yo digo vale más que lo que vos decís’”, explicó el ex asesor, y añadió: “sí, claro que había estructura jerárquica; Alperovich era el jefe político, él conducía política y operativamente el proceso de la campaña.

¿Cómo era el trato -del acusado- con las mujeres de su equipo?”, indagó el fiscal, quien le remarcó al testigo en dos oportunidades diferentes que estaba bajo juramento. “Era un trato muy parecido en general al trato que él tenía con el conjunto de su dispositivo en calidad de jefe. Tenía un trato cercano… En el entorno estaban F.L., su hija Sara, su esposa –Beatriz Rojkés-. Entonces era un trato cotidiano con mucha confianza, en general había momentos para hacer comentarios en claves de humor. Había una relación de poder, pero una relación de poder con conversaciones con algún grado de cierta cercanía, de un trato más personal que profesional”.

En el centro de la mesa, el fiscal Sandro Abraldes En el centro de la mesa, el fiscal Sandro Abraldes

En simultáneo, Alperovich seguía la exposición con los ojos puestos en su cámara. De repente pitaba un cigarrillo con cierta intensidad. Tomaba un mate y volvía a pitar. Exhalaba el humo por la nariz y por la boca. Se rascaba el bigote y hablaba con alguien que no se alcanzaba a ver. Luego se acomodaba en su silla, que se recortaba de una pared verde claro, y volvía a prestar atención al debate.

Por otro lado, tras una serie de preguntas y de un par de pedidos de mayor precisión, el declarante afirmó que el imputado “tenía actitudes machistas con el conjunto de mujeres que lo rodeaban”. En esa línea indicó: “en el trato cotidiano tenía probablemente un exceso de actitud de tipo machista, que creo que era parte del trato cotidiano que tenía José con otras mujeres, como dar abrazos y saludos que no eran correspondidos de la misma forma”. Y abundó: “Había una situación de abuso de poder y de machismo, propias de las dinámicas de la política de otros tiempos y de lo que sucede en otras provincias”.

“Había una situación de poder donde él era el jefe -abundó Navarro en su cierre-. Todos éramos parte de esa dinámica. Por eso sentí culpa de no haber podido ver eso en su momento”.

Sede los tribunales donde se sustancia el juicio contra José Alperovich Sede los tribunales donde se sustancia el juicio contra José Alperovich

El tercer y cuarto testigo declararon por Zoom. Gastón García Biagosch brindó testimonio como candidato a delegado comunal por la localidad de Cevil Redondo en el espacio de Alperovich en 2019. Señaló que llegó al ex gobernar a través de su hija Sara, con quien militó de joven en el partido Justicialista. Enumeró los inconvenientes que sufrieron durante la campaña en virtud del enfrentamiento político con el entonces gobernador Juan Manzur. Afirmó también que trabajó al lado de F.L. en esa época, a quien describió como una mujer “totalmente eficiente” y de un trato muy “cercano” con el ex senador por ser familia –ella es hija de su primo hermano.

Por último se conectó Gastón Robles, candidato a intendente ese mismo año por la localidad tucumana de Monteros bajo el proyecto de Alperovich. En su participación expresó que, según lo que pudo percibir durante el trajín electoral, el trato con las mujeres de parte del imputado era “exactamente el mismo al que tenía con los hombres: trataba a todo el mundo por igual”. “José era jefe. Si bien era amable, era jefe”, precisó.

¿Hacía chistes sexistas para con el género femenino?”, preguntó el juez Ramos Padilla. “Sí. Hacía chistes fuertes, pero todo el mundo sabía que ese era su carácter y estaba de vuelta. A nadie le sonaba raro, nadie hacía nada, era parte de su personalidad: en ese momento José imponía como un respeto natural”, contestó casi al finalizar la audiencia.

Los delitos que se le endilgan al acusado conllevan una pena máxima de hasta 15 años de prisión. La resolución del caso no llegará antes de julio, ya que aún hay más de 30 testigos anotados para declarar ante el juez unipersonal. La próxima audiencia se pactó para después de Semana Santa.

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