El empresario del transporte Sergio Gómez Sansone, en diálogo con Café Prensa, se refirió a la situación actual del servicio público en Tucumán y analizó, desde su experiencia, el conflicto que impacta directamente en los usuarios. En ese marco, planteó la complejidad estructural del sistema y la necesidad de tomar decisiones de fondo para garantizar su funcionamiento.
En relación con su trayectoria, Gómez Sansone reflexionó sobre el esfuerzo que implica sostener la actividad y expresó que «no hay actividad en la que no tengas que poner alma, vida y corazón, que no requiera esfuerzo. El transporte público lo requiere, pero también vendí golosinas y puse el mismo empeño.
Depende de lo que vos generás». Asimismo, contextualizó que «el transporte público es un problema en el mundo, no solo de Tucumán», y sostuvo que «el Estado debe tomar cartas en el asunto como lo viene haciendo, pero creo que hay errores de comunicación en este tema». En ese sentido, explicó que «trasladamos cantidades millonarias de pasajeros, por eso recibimos cantidades millonarias de subsidios, que son 700 pesos por pasajero».
El empresario también detalló el alcance del servicio y el esfuerzo operativo que implica, al señalar que «incluimos entre los pasajeros con boletos estudiantiles a los alumnos de las escuelas técnicas, que son 3400 chicos por día. Esto suma a todo el esfuerzo que hacemos y a los ingresos de la empresa». En esa línea, agregó que su objetivo es sostener el sistema: «cuando me preguntaron cuál era mi objetivo cuando puse los colectivos a disposición, es para que se normalice la actividad y todo funcione».
Respecto al conflicto estructural del sector, Gómez Sansone advirtió que «como empresario de transporte me da mucha felicidad porque me devuelve mucho más que dinero, tengo la expectativa de hacer las cosas bien», aunque reconoció la gravedad del escenario actual. «Aprendí con estos conflictos con UTA que si aceptás el caos para evitar la guerra, primero vivís el caos y después la guerra. Lo mejor es afrontar la realidad», sostuvo, y agregó que «el transporte necesita decisiones radicales, dinero para continuar funcionando». En ese sentido, explicó el impacto de los costos: «para entender, si mis costos antes eran de 1 peso y aumenta un insumo como el combustible, modificando el costo, si antes no me alcanzaba, entonces la respuesta es evidente. Ahí hay que generar un diálogo honesto».
En cuanto a la posibilidad de una nueva licitación de líneas, el empresario fue crítico y señaló que «se presentan los mismos en las licitaciones porque no hay gente que sepa gestionar el transporte público, salvo los que ya lo hacen. En el contexto actual tenemos un balance negativo». Además, consideró que «no sé a quién le conviene el caos. Hace 17 años que estoy en transporte y está en crisis; los actores son los mismos, me parece que hay que cambiar los interlocutores y las ideas del servicio».
Gómez Sansone también recordó conflictos personales dentro del sector y denunció irregularidades al afirmar que «todo suma para los usuarios porque, en definitiva, si tengo certeza de que mi empresa es mía y no me la van a robar como hizo Berreta conmigo con la empresa 131». En ese sentido, relató que «me hicieron un paro por tres días con UTA diciendo que no pagué el sueldo, y desde el gobierno me quitaron la concesión y se la dieron a Berreta».
Consultado sobre la continuidad en la actividad, el empresario reveló que analiza vender la firma en medio del contexto adverso: «hace diez días mis hijos me plantearon hasta cuándo seguiré peleando y por qué no vendemos la empresa y nos vamos. La respuesta que les di es que sí, que está a la venta mi empresa desde ahora». Sin embargo, advirtió las dificultades para concretarlo: «pero es un elefante blanco. ¿Quién va a venir a comprar? Pensás que va a venir Berreta y me va a dar dinero para comprarla, cuando están acostumbrados a robarla. Estamos atrapados, no es tan fácil venderla».
En relación con las propuestas de algunos concejales de relicitar el sistema, Gómez Sansone consideró que no es una solución viable en el corto plazo y afirmó que «les recomendaría a los funcionarios que no jueguen la carta de la licitación porque van a pasar papelones, porque los únicos interesados vamos a ser nosotros, porque tenemos los colectivos y los empleados». En ese sentido, agregó que «cuando les transparenten los números a los nuevos oferentes, seguro se tirarían para atrás»
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Finalmente, el empresario cuestionó la imagen del sector y el rol de algunos actores, al señalar que «los empresarios del transporte de Tucumán estamos demonizados, no todos somos Berreta». En esa línea, reflexionó que «siempre comparo al transporte público como el corazón que bombea a todos lados, trasladamos personas desde todos lados.
Es triste que hagas tanto esfuerzo para después ser sancionado por la opinión pública». Además, apuntó contra la conducción sindical al expresar que «cuando se acaba el miedo, se pierde el poder. Eso es lo que me pasó a mí con UTA. El 80% de los empresarios no piensa tan diferente a mí, pero tiene miedo». Y concluyó con una advertencia sobre el futuro del sistema: «la posibilidad del servicio hoy es que desmejore al ritmo de los costos. Imagínate que el gasoil hoy es el 40% del costo total y en el medio tenés que reajustar el 20% de salarios, ¿cómo lo resolvés?».




