La historia no es un museo de fechas ni una sucesión de acontecimientos lejanos. Para Felipe Pigna, es una herramienta indispensable para comprender el presente y reflexionar sobre el futuro.
En su visita a Tucumán, el historiador, investigador y escritor diálogo con Café Prensa en El Ateneo, donde nos comentó sobre la presentación del tráiler del documental sobre la historia de San Miguel de Tucumán y del espectáculo Historias Argentinas, junto a Pedro Saborido.
Durante la entrevista, Pigna explicó que su último libro, 76, nació con el propósito de analizar el contexto que precedió al golpe de Estado de 1976. «Elegí ese año porque definió todo lo que vendría después: el modelo económico, la represión y el ataque a la cultura. Me parecía importante reflexionar sobre la previa al golpe y construir una memoria completa, no recortada.»
La cultura como espacio de resistencia
Consultado sobre el vínculo entre la cultura de aquellos años y la actualidad, Pigna sostuvo que observa preocupantes similitudes.
Afirmó que cuando se reducen los recursos destinados a la cultura, la ciencia y la universidad no se trata únicamente de un abandono, sino de una decisión política que impacta directamente sobre la construcción del pensamiento crítico.
Las mujeres en la historia
Otro de los ejes abordados fue el protagonismo de las mujeres. Autor de “Mujeres tenían que ser” y de los dos tomos de “Mujeres insolentes”, explicó que durante muchos años fueron relegadas a un papel secundario en los relatos históricos. Para Pigna, recuperar esas voces no significa reescribir la historia, sino contarla de manera más completa.
Leer también es compartir tiempo
Uno de los momentos más emotivos de la conversación llegó cuando habló sobre la lectura con los niños. A propósito de su reciente libro «La Pachamama y otras leyendas de nuestros pueblos originarios» publicado recientemente, incluye coloridas ilustraciones de Costhanzo, una recopilación de leyendas indígenas, destacó el enorme valor que tiene leerles un cuento antes de dormir.
«No hay nada más lindo que leerles a los chicos. Es un momento mágico de conexión que los adultos no deberían perderse.» En tiempos atravesados por las pantallas, consideró que ese pequeño ritual cotidiano representa una forma de regalar tiempo y construir vínculos.
Redes sociales y atención
Pigna también reflexionó sobre el uso de las redes sociales. Reconoció que pueden convertirse en herramientas didácticas, pero advirtió sobre el riesgo de que terminen ocupando el lugar del diálogo y la lectura: «El tema es manejar las redes y no que ellas te manejen a vos.»
Y agregó una frase que resume buena parte de su pensamiento: «La vida pasa rápido mientras uno mira bol…. en reels.»
El café como un espacio para escuchar
En el tradicional «Ping-Pong de Café Prensa», Pigna confesó que le hubiera gustado compartir un café con José de San Martín para conversar sobre su vida en París y conocer más profundamente su mirada del mundo. En cambio, aseguró que nunca se sentaría a tomar un café con Jorge Rafael Videla.
Para el historiador, el café representa mucho más que una bebida.»El café es un punto de tregua. Un ritual muy argentino de escucha y de ayuda. Es algo que no deberíamos perder.»
El libro que cambió su mirada
Al cerrar la entrevista, recordó que Rayuela, de Julio Cortázar, fue el libro que más lo marcó durante su juventud. Destacó la capacidad del escritor para descubrir lo extraordinario dentro de la vida cotidiana.
Una reflexión que se enlaza con la última pregunta de la entrevista. ¿Qué tan atentos estamos hoy? La respuesta fue breve, pero contundente: «Estamos bastante desatentos, ocupados en cosas que creemos importantes y que muchas veces no lo son.»
Quizás allí se encuentre la principal invitación de Felipe Pigna: leer más, conversar más y detenernos un poco para volver a mirar la realidad con otros ojos.




