Desde que asumió la gestión la intendenta Rossana Chahla, tomó una decisión política muy clara: dejar de administrar la crisis del transporte y comenzar a resolverla con planificación, información y decisiones responsables.
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Rossana nos pidió una sola cosa: no improvisar. Nos pidió estudiar el sistema, conocer cómo funciona realmente y elaborar una propuesta seria que piense en los vecinos antes que en cualquier otro interés.
Eso es exactamente lo que hicimos.
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Durante meses realizamos un relevamiento integral del sistema, analizamos recorridos, frecuencias, cobertura territorial, costos operativos, demanda de pasajeros, transacciones del sistema SUBE y experiencias exitosas de otras ciudades. Además, mantuvimos una mesa de diálogo permanente con empresarios, trabajadores y especialistas para construir un diagnóstico basado en evidencia y no en opiniones.
Los datos son contundentes.
Hoy entre el 15% y el 18% de los sanmiguelinos utiliza el colectivo como principal medio de movilidad. Son miles de vecinos que dependen todos los días del transporte para trabajar, estudiar o acceder a la salud. A ellos nos debemos.
También encontramos problemas que durante años nadie quiso enfrentar:
* Recorridos excesivamente largos que atraviesan toda la ciudad.
* Líneas superpuestas que duplican servicios.
* Barrios con baja cobertura y otros con una oferta sobredimensionada.
* Paradas ubicadas a menos de 150 metros entre sí, lo que aumenta los tiempos de viaje y el consumo de combustible.
* Una organización empresarial fragmentada.
* Falta de información completa y verificable sobre los costos reales del sistema.
Frente a ese diagnóstico quiero ser muy claro.
No estamos hablando de un ajuste. Estamos hablando de una modernización.
Nuestro objetivo no es sacar colectivos de la calle, sino hacer que los colectivos funcionen mejor. Eficientizar significa eliminar superposiciones, optimizar recorridos, mejorar las frecuencias, distribuir mejor las unidades y garantizar que cada recurso público llegue donde realmente hace falta.
La transparencia será otro eje central de esta reforma.
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Cada peso que el Municipio invierte en el transporte debe poder medirse, controlarse y explicarse. Los vecinos tienen derecho a saber cómo se utilizan los recursos públicos y las empresas necesitan reglas claras y previsibles.
Quiero destacar especialmente la decisión política de la intendenta Rossana Chahla, quien impulsó desde el inicio una transformación profunda de la movilidad urbana. Gracias a esa visión incorporamos el sistema SUBE, fortalecimos el Boleto Educativo Municipal, mejoramos la infraestructura del transporte y hoy damos un nuevo paso con una reforma integral pensada para los próximos años y no para resolver únicamente la coyuntura.
Este proceso será participativo.
Por eso abrimos una instancia de 30 días para recibir observaciones y propuestas de empresarios, trabajadores, universidades, especialistas y usuarios antes de elaborar el proyecto definitivo. Queremos que esta transformación sea fruto del diálogo y del consenso.
San Miguel de Tucumán necesita un transporte más eficiente, más seguro, más transparente y más previsible. Hoy tenemos algo que durante muchos años no existió: un diagnóstico serio, datos concretos y una hoja de ruta para transformar definitivamente el transporte público de nuestra ciudad.
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