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El Niño podría ser histórico: Tucumán, sin un plan visible ante posibles inundaciones

Los principales organismos meteorológicos internacionales dejaron de hablar de una amenaza lejana. El Niño ya se está fortaleciendo y podría alcanzar durante la primavera y el verano una intensidad excepcional, capaz de alterar las temperaturas y los regímenes de lluvias en distintas regiones del planeta.

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El último informe del Centro de Predicción Climática de Estados Unidos elevó la advertencia: existe más de un 90% de probabilidades de que El Niño alcance una intensidad “muy fuerte” durante el final de 2026 y comienzos de 2027. Para el trimestre octubre-diciembre, la NOAA incluso estima una posibilidad significativa de que el calentamiento del Pacífico ecuatorial supere los mayores registros disponibles desde 1950.

Esto no significa que una catástrofe sea inevitable ni permite anticipar dónde caerá cada tormenta. Pero cuanto mayor sea la intensidad del fenómeno oceánico, más altas serán las probabilidades de observar impactos característicos de El Niño. La información completa puede consultarse en el informe oficial de la NOAA sobre la evolución de El Niño.

PUBLICIDADUn fenómeno que podría ingresar en la historia climática.

La Organización Meteorológica Mundial coincide en que se desarrolla un episodio fuerte y que puede potenciar olas de calor, lluvias intensas, sequías, inundaciones y otros eventos extremos. Su recomendación para los gobiernos es utilizar esta ventana de anticipación para proteger vidas, infraestructura, sistemas productivos y servicios esenciales. La OMM proyectó para agosto, septiembre y octubre una intensificación sostenida del fenómeno, acompañada por temperaturas superiores a las normales en amplias regiones del planeta. El escenario completo está desarrollado en la actualización de la Organización Meteorológica Mundial sobre el fortalecimiento de El Niño.

PUBLICIDADAlgunos modelos plantean la posibilidad de que se convierta en uno de los episodios más intensos registrados. Sin embargo, la fuerza medida en el océano no se traslada automáticamente, con idéntica magnitud, a cada provincia. Los impactos dependerán de la circulación atmosférica, la humedad disponible, la época del año y otros factores regionales.La incertidumbre científica no debería utilizarse como excusa para la inmovilidad. El pronóstico no dice que Tucumán necesariamente sufrirá una inundación histórica; dice que existen señales suficientes para que un gobierno responsable prepare maquinaria, protocolos, refugios y sistemas de alerta antes de que comiencen las lluvias más peligrosas.

PUBLICIDADTucumán frente a una combinación peligrosa.

En el noroeste argentino, El Niño puede favorecer una temporada más inestable, con temperaturas elevadas, mayor disponibilidad de humedad y episodios de lluvias intensas. En Tucumán, esa señal climática se combina con una geografía especialmente compleja.

Las precipitaciones concentradas sobre las sierras y el piedemonte pueden bajar rápidamente hacia zonas urbanizadas. En el sur provincial, las crecidas comprometen localidades, caminos rurales, rutas, cultivos y establecimientos ganaderos. En el Gran San Miguel de Tucumán, la expansión urbana desordenada, la impermeabilización del suelo, la ocupación de áreas naturales de escurrimiento y los residuos acumulados en canales pueden transformar una tormenta severa en una emergencia. El Servicio Meteorológico Nacional aclara que los pronósticos trimestrales expresan tendencias y probabilidades: no permiten establecer qué día ocurrirá una tormenta ni cuántos milímetros caerán sobre una localidad determinada. Precisamente por eso, la preparación debe realizarse con anticipación. El seguimiento nacional puede consultarse en el Pronóstico Climático Trimestral del Servicio Meteorológico Nacional.

Esperar una alerta de corto plazo para recién entonces limpiar canales, reparar máquinas o buscar centros de evacuación sería llegar tarde. Las alertas meteorológicas sirven para activar un dispositivo que ya debe estar organizado, no para comenzar a improvisarlo.

Las últimas inundaciones dejaron una advertencia escrita en el agua.

Para Tucumán, hablar de inundaciones no significa construir una tragedia hipotética. La provincia sufrió durante 2025 y los primeros meses de 2026 anegamientos urbanos, desbordes, rutas cortadas, evacuaciones, viviendas dañadas y comunidades rurales aisladas.En abril de 2026, un temporal descargó alrededor de 210 milímetros en sectores de la provincia. Las lluvias superaron ampliamente la advertencia inicial y provocaron desbordes de ríos, interrupciones en las rutas 65 y 307, caída de árboles y postes, cortes de energía y evacuaciones. El balance oficial incluyó una víctima fatal. Los detalles de aquel episodio fueron publicados en el informe sobre las inundaciones, evacuaciones y daños provocados por el temporal de abril.

En Abril Temporal en Tucumán: el Gobierno reportó inundaciones, evacuaciones y daños por las lluviasSegún el informe oficial de Defensa Civil, las precipitaciones superaron ampliamente las previsiones y dejaron numerosas zonas afectadas, con más de 200 mm acumulados en algunos puntos.
Defensa Civil difundió posteriormente los registros acumulados de precipitaciones, disponibles en el reporte oficial de lluvias de la provincia. Sin embargo, medir el agua después de la emergencia no sustituye la obligación de anticiparse a la próxima. La temporada anterior dejó al descubierto canales insuficientes, cauces sin mantenimiento, caminos vulnerables y poblaciones expuestas. Si un nuevo episodio encuentra esos problemas sin resolver, ya no podrá hablarse de sorpresa. Cuando una provincia conoce sus puntos débiles y no actúa, el desastre deja de ser solamente natural.

Santa Fe compra máquinas y sus productores trasladan hacienda.

Mientras los organismos internacionales elevan el nivel de advertencia, Santa Fe comenzó a transformar los pronósticos en medidas concretas. El gobierno provincial incorporó diez retroexcavadoras y nueva maquinaria hídrica destinada a limpiar canales, alcantarillas y banquinas, realizar movimientos de suelo y trasladar equipos hacia zonas vulnerables.La inversión supera los US$1,3 millones y busca recuperar una capacidad operativa que, según las autoridades santafesinas, no se renovaba desde hacía alrededor de tres décadas. La decisión fue reflejada por La Capital en su informe sobre los equipos incorporados ante El Niño y por El Litoral en una nota sobre la renovación de la maquinaria hídrica. La preocupación también llegó al sector ganadero. En el departamento Vera y otros puntos del norte santafesino, donde se concentra un rodeo estimado en 700.000 cabezas, productores comenzaron a trasladar animales hacia campos más altos o con mejores condiciones de suelo. Algunos realizan ventas de urgencia ante la posibilidad de quedar sin caminos transitables, alimento suficiente o lugares secos para la hacienda.

Durante los primeros cuatro meses de 2026, en esa región ya cayó más agua de la que suele registrarse en todo un año. El escenario fue documentado por La Nación en su investigación sobre el traslado de hacienda en el norte de Santa Fe. 

La lógica es elemental: mover antes de que el agua impida mover.

Córdoba coordina medidas y advierte sobre tormentas severas.

Córdoba también comenzó a advertir sobre una temporada potencialmente marcada por lluvias abundantes y tormentas severas. Los escenarios analizados presentan algunas similitudes con el episodio de 1997-1998, aunque eso no significa que sus consecuencias vayan a repetirse de manera idéntica. La provincia informó que trabaja en la coordinación de acciones preventivas frente a posibles emergencias. Los detalles fueron publicados por CBA24N en su informe sobre la preparación de Córdoba ante El Niño.

El contraste con Tucumán resulta inevitable. Mientras Santa Fe incorpora retroexcavadoras y los productores trasladan ganado antes de quedar aislados, Córdoba coordina medidas preventivas. En Tucumán, en cambio, no se conoce públicamente un plan provincial extraordinario, integral y detallado frente al fortalecimiento del fenómeno.

PUBLICIDADNo se informó un inventario completo de excavadoras, topadoras, bombas, camiones y vehículos operativos. Tampoco se presentó un mapa actualizado de canales críticos, puentes vulnerables, rutas que podrían quedar interrumpidas, centros de evacuación acondicionados o comunidades con riesgo de aislamiento. Tucumán necesita saber ahora qué maquinaria tiene, dónde será desplegada y qué municipios disponen de bombas de gran capacidad. También debe prever combustible, agua potable, medicamentos, alimentos, comunicaciones alternativas y protocolos para hospitales, escuelas y poblaciones rurales.

El Gobierno mira las fórmulas mientras El Niño avanza.

La principal preocupación del Gobierno tucumano parece ser otra. La política provincial está concentrada en el armado electoral de 2027: se discute la fórmula gubernamental, la reelección de los intendentes, los acoples, las listas legislativas y la disputa territorial entre jaldistas y manzuristas. Sobran nombres, reuniones, pintadas y especulaciones; faltan mapas de riesgo, inventarios de maquinaria y simulacros de evacuación. Mientras otras provincias hablan de bombas, retroexcavadoras, canales y traslado preventivo de animales, en Tucumán se habla de candidatos.

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El riesgo político es tan importante como el climático. Una sucesión de tormentas extremas durante la primavera o el verano podría convertirse en el verdadero cisne negro de la elección tucumana. Rutas cortadas, barrios bajo el agua, pérdidas productivas y familias evacuadas pueden derrumbar en pocas horas cualquier discurso sobre previsibilidad y capacidad de gestión. Entonces ya no alcanzará con recorrer zonas afectadas, repartir colchones o publicar fotografías de funcionarios dentro del agua. Tampoco podrá explicarse por qué Santa Fe tenía sus máquinas preparadas mientras Tucumán esperaba la emergencia discutiendo fórmulas.

PUBLICIDADEl Niño no garantiza una catástrofe en la provincia. Afirmarlo sería científicamente irresponsable. Pero la posibilidad de un fenómeno de intensidad histórica está respaldada por organismos internacionales y la vulnerabilidad tucumana quedó demostrada por las inundaciones recientes.

Todavía existe tiempo para limpiar canales, revisar puentes, preparar maquinaria, organizar centros de evacuación y coordinar a Defensa Civil, Salud, Seguridad, Obras Públicas, municipios, comunas, universidades y productores.

Lo verdaderamente trágico sería desperdiciar esa oportunidad hablando únicamente de elecciones. Algunas tormentas no destruyen porque nadie pudo anticiparlas. Destruyen porque todos las vieron venir y quienes debían prepararse estaban demasiado ocupados armando una fórmula electoral.

PUBLICIDADFUENTE: https://quediario.com.ar/2026/08/14/el-nino-podria-ser-historico-inundaciones-falta-prevencion-gobierno/

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