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Interna del peronismo tucumano: Chahla, Alfaro y Manzur: la guerra de las fotos complicó el orden que buscaba Jaldo

Las reuniones de Jaldo con Alfaro, de Chahla con Cisneros y de Manzur con Cristina Kirchner dejaron tres imágenes en pocos días. Ninguna prueba una ruptura. Juntas muestran que interna del peronismo tucumano ya empezó a negociar poder, candidaturas y territorio cuando todavía faltan más de siete meses para votar.

PUBLICIDADUna foto para cerrar una discusión

Hace una semana, Osvaldo Jaldo parecía haber ordenado el tablero. Después de que Germán Alfaro pronosticara que el peronismo perdería San Miguel de Tucumán si Rossana Chahla buscaba la reelección, el gobernador se reunió con el exintendente. La señal que trascendió fue clara: Alfaro seguía dentro del espacio oficialista y debía acompañar a la candidata que Jaldo ya había elegido para la Capital.

Era una fotografía útil para el gobernador. Mostraba autoridad sobre un aliado que había cuestionado públicamente a Chahla y permitía presentar el conflicto como un episodio superado. Pero una reunión puede contener una disputa sin resolverla. Alfaro conserva historia, vínculos y aspiraciones en la ciudad que gobernó; su pronóstico sobre la intendenta no desaparece porque haya compartido una mesa con Jaldo.

La Capital es demasiado importante para cerrar la discusión por decreto político. Allí se juega una intendencia, pero también la capacidad del oficialismo provincial de ordenar sectores que compiten entre sí. El gobernador puede señalar a su candidata. Conseguir que todos trabajen con el mismo entusiasmo por ella es otra tarea.

PUBLICIDADChahla también arma su propia foto

El viernes 25 de septiembre, Chahla recibió al diputado nacional Carlos Cisneros. La intendenta presentó el encuentro como una reunión de trabajo sobre la gestión municipal y los proyectos de la ciudad. Esa fue su explicación pública, y no hay elementos para afirmar que allí se haya pactado un armado electoral. La dimensión política de la imagen, sin embargo, es difícil de ignorar: Cisneros mantiene un vínculo con Chahla desde la campaña de 2023 y atraviesa una relación distante con Jaldo.

La foto admite más de una lectura. Puede expresar la búsqueda de apoyos para la reelección de Chahla; también puede ser una forma de mostrar que la intendenta dispone de interlocutores propios dentro del peronismo. En ambos casos, el mensaje es relevante después de la reunión entre Jaldo y Alfaro. Si el gobernador conversa con quien cuestionó su candidatura, Chahla conversa con quien puede fortalecerla.

Jaldo evitó convertir el gesto en una confrontación pública. Dijo que veía bien el diálogo de la intendenta con Cisneros y sostuvo que, en momentos difíciles, “no sobra nadie”. Su respuesta fue políticamente cuidadosa: respaldó a Chahla y, al mismo tiempo, encuadró esa apertura dentro del proyecto que conduce el oficialismo provincial.

La frase también deja una pregunta. Si no sobra nadie, ¿cómo se distribuyen los lugares entre dirigentes que tienen diferencias reales? La unidad se proclama con facilidad ante las cámaras. Después hay que convertirla en candidaturas, acuerdos territoriales y una campaña compartida.

PUBLICIDADLa tercera imagen llegó desde Buenos Aires

Ese mismo viernes, Juan Manzur difundió su encuentro con Cristina Fernández de Kirchner. Según explicó, hablaron de la situación económica del país y de Tucumán. La coincidencia temporal con la reunión de Chahla y Cisneros puede ser anecdótica. Sería apresurado presentar las dos fotos como partes de una operación coordinada: no hay pruebas de ello.

Pero en política una imagen también vale por el momento en que aparece. Manzur mostró que mantiene acceso a una figura central del peronismo nacional mientras vuelve a recorrer la provincia con la mirada puesta en 2027. Para los dirigentes tucumanos que evalúan dónde ubicarse, la fotografía recuerda que el gobernador actual no es el único con contactos, historia y capacidad de convocatoria dentro del movimiento.

Jaldo tiene la Gobernación, la iniciativa electoral y una fórmula anunciada. Manzur puede ofrecer otra conversación política. Chahla necesita defender su territorio. Alfaro quiere conservar influencia en la Capital. Cisneros conserva vínculos propios. Nada de eso significa que exista ya una alternativa común contra el gobernador. Significa que el cierre que parecía firme hace una semana todavía depende de negociaciones.

Siete meses son mucho tiempo

Jaldo fijó para el 9 de mayo de 2027 la elección provincial, separada del calendario nacional. La decisión le permitió tomar la iniciativa y anticipar el armado oficialista. También puso en marcha una cuenta regresiva larga: al 27 de septiembre faltan más de siete meses, mientras el mapa de candidaturas y alianzas nacionales todavía puede cambiar.

Esa anticipación tiene un costo posible. Cada aspirante conoce la fecha y dispone de tiempo para medir fuerzas, reclamar un lugar o explorar otros acuerdos. Cada diferencia interna puede convertirse en una señal pública antes de que llegue el momento de cerrar listas. El peronismo tucumano, con sus liderazgos territoriales y sus disputas históricas, rara vez permanece quieto durante siete meses de campaña.

Por ahora, Jaldo conserva la ventaja de gobernar y de haber definido primero su rumbo. Sería exagerado dar por quebrada la unidad por tres fotografías. También sería un error confundir los gestos de convivencia con un acuerdo terminado. La guerra de las fotos muestra a dirigentes que se hablan, se exhiben y marcan posiciones mientras dicen perseguir el mismo objetivo electoral.

PUBLICIDADEl desafío del gobernador ya no es conseguir una imagen de unidad. Es sostenerla hasta mayo, cuando cada uno de los que hoy aparece en la foto deberá decidir cuánto está dispuesto a trabajar por los demás.

PUBLICIDADFUENTE:https://quediario.com.ar/2026/09/27/interna-del-peronismo-tucumano/

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