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Jaldo juega su reelección en la Corte y la pelea con Manzur le abre Tucumán a LLA

El gobernador apuesta a ser habilitado en 2027. Manzur prepara su regreso y Catalán acecha: la fractura puede entregarle Tucumán a Milei.

PUBLICIDADLa elección de Tucumán comenzó a jugarse mucho antes de que se abran las urnas. Osvaldo Jaldo trabaja para conseguir otro mandato, pero su candidatura podría terminar bajo revisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el mismo tribunal que en 2023 frenó la postulación de Juan Manzur como vicegobernador.

Mientras el gobernador sostiene que se encuentra habilitado para competir, Manzur prepara su regreso y comenzó a desafiar públicamente a su antiguo aliado. En el arranque de la campaña, el senador aparece con una intención de voto estimada entre 8 y 10 puntos, un piso modesto pero suficiente para condicionar la estrategia del oficialismo provincial.

La pelea amenaza con romper el sistema de poder que le permitió al peronismo gobernar Tucumán durante décadas. Si Jaldo logra competir y no alcanza un acuerdo con Manzur, la división podría beneficiar directamente a La Libertad Avanza, que ya posicionó a Lisandro Catalán como candidato a gobernador.

PUBLICIDADLa candidatura de Jaldo puede terminar en la Corte

El problema de Jaldo nace de su paso por la gobernación entre septiembre de 2021 y febrero de 2023, cuando quedó al frente del Ejecutivo provincial debido a la licencia de Manzur, designado jefe de Gabinete nacional. Después fue elegido gobernador en 2023 y ahora pretende presentarse nuevamente en 2027.

El oficialismo sostiene que aquella gestión fue una suplencia institucional y que, por lo tanto, no debe computarse como un mandato completo. Sus adversarios podrían argumentar lo contrario: que Jaldo ejerció efectivamente la gobernación y que una nueva postulación chocaría con los límites establecidos por la Constitución tucumana.

La discusión difícilmente termine en los tribunales provinciales. Si existe una impugnación, el expediente podría llegar a la Corte Suprema, que en 2023 suspendió las elecciones ante el cuestionamiento contra Manzur. El exgobernador finalmente renunció a su candidatura y no hubo una sentencia definitiva sobre el fondo, pero quedó instalado un antecedente político y judicial imposible de ignorar. (Dictamen del Ministerio Público Fiscal).

PUBLICIDADManzur vuelve, camina el territorio y amenaza con partir al peronismo

Manzur interpreta que conserva estructura territorial, vínculos con intendentes y llegada a sectores del peronismo que nunca terminaron de aceptar el alineamiento de Jaldo con el gobierno de Javier Milei. Su objetivo es recuperar la gobernación y volver a conducir el PJ tucumano.

Los primeros números lo ubican entre los 8 y 10 puntos de intención de voto. No alcanza todavía para garantizar una candidatura competitiva por fuera del oficialismo, pero representa un punto de partida relevante para alguien que recién comienza a mostrarse y conserva conocimiento público en toda la provincia.

Para Jaldo, el dilema es incómodo. Un acuerdo con su antecesor podría preservar la unidad, aunque implicaría repartir poder y lugares en las listas. Una ruptura, en cambio, obligaría a los dos dirigentes a disputar el mismo electorado mientras LLA concentra el voto opositor detrás de una sola candidatura.

Monteros y Acevedo aparecen como plan de emergencia

Si la Justicia bloquea la candidatura de Jaldo, el gobernador necesitará construir un sucesor capaz de retener el territorio y mantener unido su esquema político. Uno de los nombres que aparece en esa conversación es el ministro del Interior provincial, Darío Monteros -del riñon de Jaldo-, dirigente con llegada directa a intendentes, delegados comunales y estructuras departamentales.

La otra posibilidad es el vicegobernador Miguel Acevedo, quien ya fue la solución de emergencia del peronismo en 2023. Cuando Manzur retiró su candidatura tras la intervención de la Corte, Acevedo ocupó su lugar en la fórmula y terminó acompañando a Jaldo en la victoria provincial.

Sin embargo, ninguno posee por ahora el volumen electoral propio del gobernador. La designación de un heredero tampoco resolvería automáticamente la interna: Manzur podría cuestionar que el jaldismo pretenda imponer una sucesión sin ofrecerle una competencia real por la conducción del espacio.

PUBLICIDADCatalán espera que el PJ haga el trabajo sucio

Del otro lado aparece Lisandro Catalán, presidente provincial de La Libertad Avanza y candidato a gobernador. El exministro del Interior nacional busca nacionalizar la elección, pegar su nombre a Milei y presentarse como la alternativa frente a un peronismo desgastado por su propia guerra.

La estrategia libertaria depende menos de una expansión extraordinaria que de la fragmentación de sus adversarios. Si Jaldo y Manzur compiten separados, podrían dividir intendentes, legisladores, fiscales y votos. Catalán tendría entonces la oportunidad de avanzar con una estructura más pequeña, pero políticamente ordenada.

La conclusión que recorre el poder tucumano es brutal: si Jaldo está habilitado y no acuerda con Manzur, puede perder el peronismo; si la Corte lo deja afuera y no consigue ordenar rápidamente la sucesión, también. En ambos escenarios, LLA encuentra la posibilidad histórica de terminar con décadas de hegemonía peronista en Tucumán.

PUBLICIDADJaldo minimiza a Manzur y no cede el liderazgo

Jaldo está convencido de que será habilitado para competir por otro mandato. En su entorno interpretan que el período en el que reemplazó temporalmente a Manzur no debe computarse como una gobernación completa y aseguran que el mandatario llegará a 2027 con la candidatura en condiciones de ser presentada.

Esa seguridad explica por qué no afloja la disputa por el liderazgo del peronismo. El gobernador considera que Manzur conserva conocimiento público y estructura, pero estima que actualmente mide apenas entre 3 y 4 puntos, por debajo de los relevamientos que ubican al senador en una franja de entre 8 y 10 puntos.

Con ese diagnóstico, Jaldo especula con que el regreso de su antecesor no representa todavía una amenaza electoral seria y se resiste a entregarle espacios de poder. Sin embargo, el riesgo no está solamente en cuánto mida Manzur, sino en el daño que pueda producir sobre intendentes, legisladores y dirigentes del PJ si decide sostener una candidatura propia.

PUBLICIDADManzur necesita crecer, pero ya puede dividir

Manzur comenzó la campaña desde atrás, aunque conserva vínculos territoriales, llegada nacional y dirigentes que nunca terminaron de aceptar el alineamiento de Jaldo con el gobierno de Javier Milei. Su apuesta es crecer a medida que se profundice la discusión por la candidatura y presentarse como el dirigente capaz de recuperar la identidad tradicional del peronismo tucumano.

La diferencia entre los números que maneja cada sector también forma parte de la interna. Mientras el manzurismo habla de un piso de entre 8 y 10 puntos, cerca de Jaldo lo reducen a 3 o 4 puntos. La guerra de encuestas funciona como una herramienta para disciplinar intendentes y evitar fugas antes de que comience formalmente la campaña.

El cálculo del gobernador tiene una zona peligrosa: Manzur no necesita ganar para complicarlo. Si logra retener una parte del voto peronista y arrastra consigo estructuras territoriales, podría dejar a Lisandro Catalán en condiciones de imponerse con un electorado libertario más concentrado. Ahí está la paradoja: Jaldo cree que Manzur mide poco, pero esos pocos puntos podrían valer una gobernación.

PUBLICIDADFUENTE: https://confidencial.ar/nota/2936/jaldo-juega-su-reeleccion-en-la-corte-y-la-pelea-con-manzur-le-abre-tucuman-a-lla/

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