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Bolsonaro juntó bastante gente en Copacabana

«En Brasil está en peligro nuestra libertad de expresión».Junto a su esposa Michelle y agobiado por sus propios problemas judiciales, el expresidente se apoyó en el conflicto que enfrenta a Elon Musk y su red X con la Corte Suprema del país vecino, que lo intimó a dar de baja centenares de cuentas, una orden que el empresario se negaba a cumplir.

Ante decenas de miles de personas reunidas frente a la playa de Copacabana, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro dijo que «el mundo entero es consciente de lo amenazada que está nuestra libertad de expresión, y vine aquí a luchar por eso, porque en Brasil no tenemos más ese derecho».

Vestido con la camiseta amarilla de la selección brasileña, y acompañado por su esposa Michelle, el ex mandatario, de 69 años, había convocado a sus partidarios «a un acto pacífico, en defensa de la democracia y por nuestra libertad, sin carteles ni pancartas».

«En Brasil estamos cerca de una dictadura», enfatizó Bolsonaro, rodeado de una nutrida cantidad de seguidores que se extendía junto a la playa. Al margen de los graves problemas que el propio Bolsonaro tiene con la Justicia, la manifestación de este domingo estaba vinculada al conflicto que se había generado en Brasil con la red social X, del magnate Elon Musk, que confrontó con el juez de la corte suprema brasileña Alexandre de Moraes, al que tildó de dictador y amenazó con desobedecer las órdenes judiciales que intimaban a la ex Twitter a suspender cuentas.

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Musk, que no ha ocultado su simpátía por Bolsonaro, reaccionó luego que De Moraes ordenara bloquear cientos de cuentas de usuarios en plataformas de internet, entre ellas X, sobre todo tras intentos de bolsonaristas de desacreditar el sistema de votación durante la campaña electoral pasada. Como Musk contestó pidiendo que lo destituyan, De Moraes ordenó que se investigue al empresario, acusándolo de la «instrumentalización criminal» de su plataforma X.

Bolsonaro y su esposa, en el acto en Copacabana.
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Si bien semana pasada, la representación en Brasil de la red social X se comprometió a cumplir las órdenes de la corte suprema conflicto sigue latente, y se ha extendido a todo el ámbito político y jurídico en Brasil, que por supuesto apoya o cuestiona de acuerdo se trate de partidarios del presidente Lula da Silva o de Bolsonaro.

Otros miembros del alto tribunal se pronunciaron en respaldo a De Moraes, mientras Lula dijo en un acto reciente, sin aludir a Musk directamente, que «si pudiera, haría un decreto para prohibir mentir y encarcelaría a quien mienta».

De Moraes, que ha multiplicado sus discursos públicos estos días, afirmó el viernes que la justicia brasileña está acostumbrada «a combatir mercantilistas extranjeros que tratan a Brasil como una colonia». En paralelo, la Defensoría Pública pidió a la justicia que la plataforma X sea condenada a pagar 1.000 millones de reales (192 millones de dólares) de indemnización por daño moral colectivo y daños sociales a Brasil.

Bolsonaro sostiene que «en Brasil estamos cerca de una dictadura»

Ante esas situaciones, legisladores bolsonaristas y otros partidarios acusan a la corte suprema de estar alineada con el gobierno de Lula y de «atentar contra la democracia y las libertades». Incluso un comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos intervino en la pugna, al hacer público el jueves un informe de cientos de páginas con decisiones confidenciales de De Moraes que involucran a X y otras plataformas digitales.

La semana pasada, la representación en Brasil de la red social X se comprometió a cumplir las órdenes de la corte suprema, luego del encontronazo con De Moraes.

El acto de este domingo no alcanzó la magnitud de la demostración de fuerza de la concentración que el exmandatario encabezó en Sao Paulo, donde reunió a unas 185.000 personas, según estimaciones de investigadores. Inhabilitado para disputar elecciones hasta 2030 por haber desinformado sobre el sistema electoral, el exmandatario (2019-2022) se ha dedicado los últimos meses a recorrer el país para encontrarse con sus simpatizantes.

Varias indagaciones judiciales planean sobre él. La más grave sospecha que conspiró para evitar que el izquierdista Lula tomara el poder tras los comicios de octubre de 2022.

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