El Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas revela que más del 72% de los alumnos de secundaria en Tucumán probaron bebidas energizantes y un 32% ya experimentó con cigarrillos electrónicos, en un contexto donde el tabaco tradicional retrocede y las apuestas online emergen como una nueva práctica de sociabilidad.


Los datos específicos para nuestra provincia recabados por la SEDRONAR y a los que tuvo acceso Tendencia de Noticias, obtenidos a partir de una muestra en 42 establecimientos educativos durante 2025, muestran cifras preocupantes en cuanto a la experimentación y el uso actual.
En términos de prevalencia de vida (haber probado al menos una vez), las bebidas energizantes encabezan la lista con un 72,5%, seguidas muy de cerca por el alcohol con un 68,7%. En tercer lugar irrumpen los vapeadores o cigarrillos electrónicos, con un 32,0%, superando al tabaco tradicional, que registra un 26,6%. Otras sustancias con presencia relevante en la vida de los estudiantes tucumanos incluyen los tranquilizantes (11,1%), la marihuana (14,1%) y, en menor medida, la cocaína (3,3%).

Al analizar el consumo reciente (último año), Tucumán presenta indicadores que reflejan la vigencia de estas prácticas: el 62,4% de los alumnos consumió alcohol, el 53,1% bebidas energizantes y el 26,1% utilizó vapeadores. En este mismo periodo, la marihuana registró un 10,8% de consumo.
Un dato alarmante es la extensión de las apuestas, donde el 24,2% de los estudiantes tucumanos apostó dinero en el último año, siendo la modalidad online (18,0%) significativamente superior a la presencial (12,1%). Finalmente, el consumo actual (último mes) ratifica la masividad del alcohol, con un 52,0% de prevalencia, frente al 33,4% de las bebidas energizantes y el 15,5% de los vapeadores.

A nivel país, el estudio —que vuelve a realizarse tras 11 años— permite identificar patrones generales que enmarcan la situación local. Las conclusiones del informe señalan que “a medida que los jóvenes avanzan en edad, las prevalencias de consumo se incrementan y se diversifican”, alcanzando sus valores más altos en el grupo de 17 años o más. En este contexto, se observa la “estabilidad del consumo de alcohol como una de las prácticas más extendidas y el descenso sostenido del consumo de tabaco, aunque ahora presumiblemente compensado o complementado por la irrupción de los vapeadores”.


La precocidad es otro de los pilares del informe nacional, estableciendo que la experimentación comienza a edades muy tempranas. Según el informe, “el consumo de bebidas energizantes presenta una edad de inicio promedio en torno de los 12 años, y el consumo de alcohol de los 13 años”, mientras que para el tabaco y la marihuana la edad de inicio ronda los 14 años. El estudio destaca que en la mayoría de los casos “más de la mitad de quienes probaron alguna vez estas sustancias lo hicieron antes de los 15 años, confirmando estas edades como etapa crítica para implementar acciones de prevención”.

Finalmente, la inclusión de los juegos de azar como nueva dimensión analítica revela que esta práctica es ya parte del “entramado común de prácticas de sociabilidad que ameritan ser observadas”.
A nivel general, los varones apuestan en mayor medida que las mujeres y la modalidad preferida es la digital. En síntesis, los hallazgos encuadran un complejo escenario definido por la “elevada prevalencia e inicio temprano en el uso de vapeadores y consumo de bebidas energizantes” y la persistencia de consumos tradicionales que no ceden terreno.




