La interna que el peronismo ya no puede ocultar. La ratificación del ministro del Interior abre una crisis que ya no es solo con la oposición, sino dentro del propio oficialismo. En política, sostener a un funcionario cuestionado siempre tiene un precio. Y en el caso del gobernador Osvaldo Jaldo, ese costo empieza a hacerse visible en tiempo real: no solo en la oposición, sino —más preocupante aún— dentro del propio peronismo.
La ratificación de Darío Monteros como ministro del Interior, en medio de una seguidilla de episodios sensibles, marca una decisión política clara: blindar a uno de los hombres clave del esquema territorial. Pero también expone una tensión creciente entre la lógica del poder y el desgaste público.
De un problema policial a un conflicto político
Los hechos se acumulan. Desde la agresión al diputado Federico Pelli en La Madrid hasta la aparición de videos que vinculan al procesado Marcelo “Pichón” Segura en el contexto del incidente, el escenario dejó de ser estrictamente policial para convertirse en un problema político de alto impacto.
En ese terreno, las explicaciones ya no alcanzan. La estrategia oficial fue cerrar filas y trasladar el conflicto hacia afuera, apuntando a La Libertad Avanza como responsable del “ruido político”. Sin embargo, esa narrativa empieza a mostrar límites.
La fisura que crece dentro del peronismo
Porque el verdadero problema no parece estar fuera, sino dentro. El malestar en sectores del peronismo es creciente. No solo por la figura de Monteros, sino por el peso político de su entorno.
Su hijo, Gonzalo Monteros, y la legisladora Gladys Medina concentran críticas que atraviesan distintos espacios del oficialismo. Lo que antes era un murmullo interno hoy se transforma en cuestionamientos cada vez más explícitos.
Una apuesta de alto riesgo para Jaldo
En este contexto, sostener a Monteros deja de ser una decisión administrativa para convertirse en una apuesta política de alto riesgo. Jaldo no solo defiende a un ministro: defiende un esquema de poder.
La pregunta es cuánto margen tiene para hacerlo sin que el costo siga escalando. Porque mientras el Gobierno intenta ordenar el relato y bajar la intensidad del conflicto, los hechos siguen alimentando una percepción difícil de revertir: que la crisis no es solo de gestión o comunicación, sino de conducción política.
Y en política, cuando la interna se vuelve pública, el problema ya no es quién tiene razón, sino quién paga el precio.
FUENTE:
https://quediario.com.ar/2026/03/17/jaldo-y-el-costo-politico-de-sostener-a-monteros-la-interna-que-el-peronismo-ya-no-puede-ocultar/




