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“Las inundaciones son el espejo de 40 años de fracaso político”

“No faltó el dinero, sobró la inmoralidad”, afirmó Federico Romano Norri al denunciar abandono estructural y crisis estatal. En medio de las devastadoras lluvias e inundaciones que golpearon con fuerza a Tucumán, dejando a su paso familias enteras afectadas, pérdidas materiales incalculables y comunidades sumidas en la angustia, el concejal Federico Romano Norri difundió un comunicado de alto voltaje político que trasciende la coyuntura climática para apuntar directamente a lo que define como “cuatro décadas de fracaso sistemático”.
Lejos de plantear una lectura aislada de la catástrofe, el edil sostiene que lo ocurrido no es solo consecuencia de un fenómeno natural, sino la expresión más cruda de un modelo de gestión agotado. “No se trata de hacer política con la tragedia ajena”, advierte, aunque inmediatamente remarca que estas inundaciones “confirman una vez más el fracaso sistemático y sostenido” de los gobiernos provinciales. En esa línea, cuestiona que durante años se haya optado por “prebendas, asistencialismo y parches cosméticos en lugar de políticas públicas estructurales que garanticen a los tucumanos vivir con dignidad”.

El diagnóstico es integral y apunta a áreas sensibles. En educación, Romano Norri afirma que “este gobierno fracasó en el sistema educativo”, y detalla un escenario crítico: “en pleno siglo XXI, nuestros niños y niñas se educan en edificios sin aire acondicionado, sin mobiliario adecuado, con condiciones sanitarias deplorables”.
A esto suma una imagen aún más dura: “con bancos en ruinas y con la presencia normalizada de ratas y alacranes en las aulas”, una realidad que —según subraya— atraviesa tanto zonas rurales como la propia capital. En materia de salud, el concejal advierte que Tucumán “figura entre las provincias con mayor cantidad de casos de dengue del país”, pese a tratarse de una enfermedad prevenible. “Fracasaron en políticas de salud pública”, sentencia. Pero el señalamiento va más allá: “somos una de las provincias donde más creció el número de suicidios entre adolescentes, adultos jóvenes y adultos mayores”, agrega, definiéndolo como “una cifra que duele y que exige respuestas que nunca llegan”.

El eje político y administrativo ocupa un lugar central en su crítica. “El peronismo tucumano nos robó el futuro, la ilusión y la esperanza”, lanza sin matices. En ese contexto, cuestiona el uso de los recursos públicos y plantea una acusación directa: “¿Qué hicieron con esos recursos?”, en referencia a los fondos recibidos durante años. Y remata con una frase contundente: “No hubo voluntad política. No hubo capacidad de gestión. No hubo idoneidad en el manejo de los fondos públicos”. Para reforzar su postura, apela a una definición tajante: “en Tucumán no faltó el dinero, sobró la inmoralidad”.

La infraestructura provincial aparece como otro de los puntos más críticos. “Tucumán está destruida”, afirma, y describe rutas, caminos secundarios y terciarios en condiciones que califica como “una vergüenza difícil de comparar con cualquier otra provincia”. A esto suma una deuda estructural: “hay sectores sociales que no pueden ejercer derechos fundamentales como el acceso al agua potable, a la energía eléctrica y al gas”.

La inseguridad y el avance del narcotráfico completan un cuadro social alarmante. “El delito no es una fatalidad: es el resultado directo de la desidia y el abandono del Estado”, sostiene. En ese sentido, advierte sobre el crecimiento del narcomenudeo y la falta de controles: “Tucumán se convirtió en un paraíso para el tráfico de drogas por la falta de controles geoterritoriales y aéreos”, al tiempo que señala la ausencia de infraestructura adecuada para la reinserción de jóvenes en conflicto con la ley.

El transporte público y la conectividad tampoco escapan a las críticas. Para el edil, ambos reflejan el mismo patrón de precariedad: “el transporte es precario, inseguro, indigno”, y forma parte de “una cadena de fracasos” que impacta directamente en la calidad de vida de los ciudadanos.

Más allá de los indicadores, el comunicado introduce una dimensión política y humana. “Falta amor por la provincia. Falta solidaridad. Falta empatía”, afirma, y denuncia además un clima de presión dentro del Estado: “un gobierno que cercena libertades, que aprieta, condiciona y amenaza” a quienes intentan visibilizar la realidad. Según describe, se trata de “voces silenciadas por el miedo a perder el trabajo”, lo que configura un escenario de fuerte deterioro institucional.

En ese contexto, las inundaciones dejan de ser un hecho aislado para convertirse en un símbolo. “Las inundaciones no son solo una tragedia climática”, concluye Romano Norri. Y cierra con la definición que atraviesa todo su planteo y resume el núcleo de su denuncia: “son el espejo más cruel y más fiel de cuatro décadas de fracaso político”.
Fuente:https://www.partedeprensa.com/inicio/noticia/11738/Romano-Norri-Las-inundaciones-son-el-espejo-de-40-aos-de-fracaso.html
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