Tras 28 años de actividad, la empresa .La compañía cesó las operaciones en su planta de la localidad de Albardón, dejando a decenas de trabajadores sin empleo. La decisión fue atribuida a la caída del consumo interno, el incremento de los costos operativos y la falta de financiamiento.
La firma productora de galletitas Tía Maruca confirmó el cierre definitivo de su fábrica principal ubicada en la localidad de Albardón, en la provincia de San Juan, tras 28 años de actividad comercial ininterrumpida.
La decisión empresaria implica la pérdida de la fuente laboral para decenas de operarios y se fundamenta en una combinación de factores macroeconómicos que afectaron severamente la rentabilidad de la compañía durante los últimos meses. Según indicaron fuentes vinculadas a la empresa al portal especializado Infogremiales, la planta detuvo por completo sus operaciones logísticas y de manufactura ante la inviabilidad financiera de sostener el nivel de producción. Los argumentos centrales de la gerencia apuntan a una marcada merma en las ventas netas como consecuencia de la retracción del consumo interno.
Esta situación de base se vio agravada por el encarecimiento constante de los insumos básicos e indispensables para la industria alimenticia, principalmente las variaciones en los precios mayoristas de la harina y el azúcar.
El desarrollo corporativo y los motivos estructurales
La trayectoria comercial de la marca se remonta al año 1998, cuando inició sus actividades como un proyecto de origen familiar en la provincia de San Juan. Con el paso del tiempo, la compañía logró expandir su red de distribución a nivel nacional y alcanzó los volúmenes necesarios para concretar operaciones de exportación. En el año 2017, la firma había realizado una fuerte inversión al adquirir una nueva planta productiva, un movimiento de expansión que, a largo plazo, expuso su estructura de costos a las oscilaciones económicas del país.
En ese sentido, los reportes técnicos sobre el cese de operaciones indican que, además de la caída en la facturación, la empresa se enfrentó a un contexto de nula disponibilidad de líneas de crédito con tasas accesibles. Esta imposibilidad de acceder a financiamiento externo impidió la modernización de la maquinaria y de la línea de producción, un factor que terminó por profundizar la crisis interna de la firma al no poder optimizar sus recursos frente a la competencia.
El impacto laboral en el departamento de Albardón
El cierre de la planta central representa una alteración significativa en el esquema productivo y económico de la región, dado que la fábrica de Tía Maruca constituía una de las principales fuentes de empleo privado formal dentro del departamento de Albardón. La salida de esta unidad productiva del mercado refleja las complicaciones estructurales que atraviesa actualmente la industria alimenticia de escala mediana y regional para mantener su operatividad.
La conjunción técnica de una demanda minorista en retroceso, el incremento sostenido de los costos fijos y las limitaciones crediticias conformaron un escenario recesivo que derivó en la desvinculación definitiva de la firma. Mientras la marca se retira formalmente del mercado de consumo masivo y de las góndolas nacionales, el personal afectado aguarda las definiciones legales y administrativas respecto a la resolución de sus correspondientes situaciones laborales y liquidaciones.




