¿Y si el problema más importante no estuviera en la oposición sino dentro del propio peronismo?
UNA ELECCIÓN, DOS BATALLAS
El calendario electoral de 2027 tiene una particularidad que pocos parecen haber incorporado plenamente al análisis.
En mayo los tucumanos elegirán gobernador, vicegobernador, intendentes, concejales y legisladores provinciales. Apenas cinco meses después, en octubre, volverán a las urnas para elegir presidente, tres senadores nacionales y cinco diputados nacionales.
Formalmente son dos elecciones. Políticamente son una sola.
Porque ningún espacio puede construir una identidad para mayo y otra completamente diferente para octubre.
No existe tiempo político para semejante transformación.
El armado que llegue competitivo a la elección provincial será el mismo que deberá competir en las nacionales. Los nombres podrán cambiar. El relato no.
Y allí aparece la principal tensión del peronismo tucumano.
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EL DILEMA DE JALDO
La principal fortaleza de Osvaldo Jaldo ha sido hasta ahora su capacidad para administrar equilibrios. Equilibrio fiscal. Equilibrio territorial. Equilibrio institucional. Y también equilibrio político con la Casa Rosada. Esa estrategia le permitió preservar gobernabilidad en un contexto económico complejo y sostener canales de diálogo con el gobierno nacional.
Pero la campaña de 2027 amenaza con introducir una discusión mucho más profunda.
Porque mientras algunos sectores del peronismo consideran que la relación institucional con Milei es una necesidad de gestión, otros entienden que la elección nacional exige una confrontación mucho más clara con el Presidente.
Y esa diferencia no es menor.
Es una diferencia estratégica. Es una diferencia ideológica. Es una diferencia sobre qué tipo de peronismo quiere representar a Tucumán durante los próximos años.
El problema para Jaldo es que esa discusión deberá resolverse antes de mayo y no después.
Porque una vez definido el frente electoral que competirá por la gobernación, ese mismo esquema político será el que llegará a octubre para disputar las bancas nacionales.
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EL ANTIMILEÍSMO EMPIEZA A MOVERSE
Las señales comienzan a multiplicarse.
Juan Manzur volvió a ocupar espacio en las conversaciones políticas. Pablo Yedlin incrementó su actividad pública. Carlos Cisneros mantiene una estructura sindical y territorial de enorme volumen político. Y muchos observan con atención los movimientos de Rossana Chahla, una dirigente que conserva centralidad propia dentro del peronismo tucumano.
Por separado pueden parecer movimientos aislados.
Juntos empiezan a mostrar otra cosa.
Empiezan a sugerir la posibilidad de un espacio interno que considere insuficiente una posición moderada frente al gobierno nacional.
En los cafés políticos de Tucumán circulan además versiones sobre una reactivación silenciosa del manzurismo.
Algunos dirigentes aseguran que el ex gobernador ya tendría conformado un grupo de WhatsApp con delegados comunales y referentes territoriales para mantener una estructura de contacto permanente.
La existencia concreta de ese grupo es secundaria.
Lo importante es que la política tucumana considera creíble esa versión.
Y cuando un rumor se vuelve creíble es porque existe una realidad política que lo hace posible.
El dato relevante no es el grupo de WhatsApp. El dato relevante es que el peronismo empezó a discutir su posicionamiento frente a Milei.
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LOS SENADORES, LOS DIPUTADOS Y LA HERENCIA DEL PODER
La discusión tampoco pasa únicamente por las listas.
Pasa por el liderazgo.
Las tres bancas para el Senado y las cinco para Diputados nacionales representan mucho más que cargos legislativos.
Representan visibilidad nacional. Representan recursos políticos. Representan la posibilidad de construir liderazgo para la etapa que viene.
Por eso la pregunta no es solamente quién ocupará esos lugares.
La verdadera pregunta es quién tendrá la autoridad para definirlos.
Y detrás de esa discusión aparece otra todavía más importante.
¿Quién conducirá el peronismo tucumano después de 2027?
Las listas nacionales pueden convertirse en el primer gran capítulo de esa disputa.
MIENTRAS MIRAN A CATALÁN
La paradoja es evidente.
Mientras el peronismo intenta impedir que la oposición encuentre un liderazgo unificado, comienza a convivir con una discusión mucho más compleja dentro de sus propias filas.
Porque la verdadera división que amenaza al oficialismo no es entre jaldistas y manzuristas.
Ni siquiera entre dirigentes.
La verdadera división es conceptual.
Por un lado aparecen quienes creen que Tucumán necesita mantener una relación pragmática con la Nación.
Por otro, quienes consideran que el peronismo debe transformarse en una referencia claramente antimileísta.
Y el problema para el oficialismo es que ambas posiciones deberán convivir dentro del mismo frente electoral.
No habrá una elección para resolver una cosa y otra para resolver la otra.
Mayo y octubre estarán demasiado cerca.
Lo que se construya para la elección provincial será exactamente lo que llegará a las urnas nacionales.
Por eso, mientras gran parte de la dirigencia sigue observando a Catalán, la verdadera pregunta política de 2027 podría estar dentro del propio PJ.
¿Podrá Jaldo mantener unido un peronismo donde cada vez conviven con más dificultad quienes buscan acuerdos con Milei y quienes creen que llegó el momento de enfrentarlo?
Porque si esa discusión se profundiza, el problema del oficialismo ya no será cómo dividir a la oposición.
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FUENTE: Máximo García Hamilton
https://quediario.com.ar/2026/06/07/mientras-miran-a-catalan-el-problema-explota-dentro-del-pj/





