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Deuda récord: la clase media usa crédito para sobrevivir

La clase media argentina enfrenta un creciente endeudamiento: el crédito ya se usa para pagar alimentos, alquileres y servicios mientras aumenta la mora.
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La crisis económica de los hogares argentinos está ingresando en una etapa más profunda. La clase media ya no utiliza el crédito para comprar bienes durables, renovar el auto o financiar vacaciones. Cada vez más familias recurren a tarjetas, préstamos personales y aplicaciones financieras para cubrir alimentos, alquileres, servicios y deudas anteriores.
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El último relevamiento nacional sobre la situación de los inquilinos mostró que el 72,9% de los hogares que alquilan mantiene deudas activas. El dato representa un récord y refleja un deterioro que excede al mercado inmobiliario: detrás de cada alquiler atrasado existe un ingreso que ya no alcanza para sostener el costo de vida.

El crédito dejó de impulsar el consumo

Durante décadas, el endeudamiento fue utilizado como una herramienta para adelantar consumo o mejorar la calidad de vida. Hoy cumple una función mucho más defensiva. Entre los hogares inquilinos endeudados, el 55% tomó crédito para comprar alimentos, mientras que el 37% necesitó financiamiento para pagar el alquiler.

También crece el uso de préstamos para cancelar resúmenes de tarjetas. Muchas familias compran comida con plástico, pagan solamente el mínimo y luego solicitan otro crédito para evitar caer en mora. Así comienza una cadena difícil de cortar: la deuda paga otra deuda y el salario se encuentra comprometido antes de ser depositado.

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El problema no se limita a los sectores informales. Una parte importante de los hogares afectados tiene empleo registrado. Sin embargo, casi la mitad necesita dos o más trabajos para sostener sus gastos mensuales.

Alquileres, atrasos y mudanzas forzadas

El costo de la vivienda se convirtió en uno de los principales factores de vulnerabilidad. En promedio, los inquilinos destinan cerca del 40% de sus ingresos al alquiler, aunque en numerosos hogares esa proporción supera el 50%.

Cuando el alquiler absorbe más del 70% de los ingresos familiares, la capacidad de afrontar otras obligaciones prácticamente desaparece. Crece la mora, se reducen los consumos esenciales y aumentan las mudanzas forzadas por razones económicas.

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Para muchas familias, mudarse ya no significa buscar una vivienda mejor. Implica reducir metros cuadrados, alejarse del trabajo, volver a la casa de familiares o compartir gastos con otras personas. La pérdida de autonomía habitacional se convierte así en una nueva forma de empobrecimiento de la clase media.

Una crisis que amenaza con profundizarse

El escenario es pesimista porque la deuda destinada a gastos corrientes no genera patrimonio ni ingresos futuros. La comida se consume, el alquiler vuelve a vencer y los intereses continúan acumulándose.

Si los ingresos reales no logran recuperarse de manera sostenida, la morosidad seguirá creciendo. El recorrido suele comenzar con la tarjeta, continúa con el pago mínimo, sigue con un préstamo personal y termina con la venta de bienes, la reducción de consumos básicos o el abandono de la vivienda.

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La fotografía actual no muestra a una sociedad que toma crédito para progresar. Muestra a una clase media que todavía conserva empleo, pero comienza a perder estabilidad, capacidad de ahorro y horizonte. La deuda se convirtió en el último ingreso disponible para millones de hogares que intentan postergar el ajuste un mes más.

FUENTE:https: //quediario.com.ar/2026/07/22/clase-media-endeudada-pagar-comida-alquiler-argentina/

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