Elecciones suspendidas por la Justicia, renuncias en su propia lista, un gremio afuera de la CGT y de la CATT, y salarios que se hundieron.
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El oficialismo de la Unión Tranviarios Automotor llega a diciembre más debilitado que nunca.
Roberto Fernández atraviesa el momento más frágil de su largo mandato al frente de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Lo que hasta hace pocos meses parecía una reelección de trámite se transformó en una disputa abierta, con la Justicia como árbitro, una oposición que gana terreno y un armado propio que empieza a perder piezas clave.
A los revés judiciales se suman las bajas de dirigentes históricos de la Lista Celeste y Blanca, el aislamiento del gremio respecto de las principales centrales sindicales y el malestar creciente de los choferes por el deterioro del salario y de la obra social.
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Una elección que se le escapó de las manos
El primer golpe llegó desde Tribunales. El 30 de septiembre, la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo suspendió los comicios previstos para el 7 y 8 de octubre, ordenó retrotraer el proceso hasta la presentación de listas y avales, designó un veedor judicial y fijó una nueva fecha: el 17 y 18 de diciembre.
Los jueces señalaron que las anomalías detectadas en el proceso persistían y se habían agravado, al punto de comprometer la igualdad y la transparencia de la elección.
Entre ellas, inconsistencias en la distribución de electores por mesa y la exclusión de una agrupación opositora en seis seccionales. Antes, la oposición ya había denunciado cambios en las reglas a mitad del proceso —del distrito único a 26 ámbitos electorales— y demoras en la entrega de los padrones.
La causa fue impulsada por la Lista Negra de Maximiliano Escriba, secretario general de la seccional Mar del Plata y opositor a Fernández desde 2018. «Fernández solo podía ganar trampeando los padrones», disparó Escriba tras el fallo.
El antecedente de la UOM, donde la Justicia anuló las elecciones y dispuso la intervención del sindicato, sobrevuela la interna.
El envión opositor no se detuvo ahí. A comienzos de octubre, la Lista Negra presentó unas 10.000 nuevas afiliaciones de trabajadores que no formaban parte del padrón, un dato que, de confirmarse, alteraría el mapa electoral de diciembre y expone a un oficialismo que ya no contiene a toda la base.
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Bajas en la propia tropa
El desgaste también se nota puertas adentro. En la lista que acompaña a Fernández ya no figuran dos nombres de peso en la estructura del gremio: el histórico secretario de prensa, Mario Caligari, y el tesorero, Manuel Calvo. Ambos se dieron de baja de la nómina oficialista.
A esas salidas se suma otra señal de alarma: el candidato que Fernández había elegido para Mar del Plata le presentó la renuncia. No es un dato menor. Mar del Plata es el bastón de Escriba, que ganó la seccional y desde allí proyectó su candidatura nacional. Quedarse sin postulante propio en ese territorio es, para el oficialismo, ceder la pelea en el corazón de la oposición.
En el mundo gremial, las bajas de dirigentes de confianza en plena campaña suelen leerse como un síntoma de algo más profundo: quienes conocen el funcionamiento interno empiezan a tomar distancia de un proyecto que ya no garantiza continuidad.
La salida de Calgari y Calvo alimenta la lectura de que algunos dirigentes ya vislumbran una caída que consideran cada vez más difícil de evitar y no están dispuestos a acompañar a Fernández hasta las últimas consecuencias.
Después de haberlo acompañado durante años, eligen tomar distancia antes de quedar asociados a un desenlace que anticipan como un desastre. Una señal de que, incluso dentro de su propio círculo, empieza a imponerse la idea de que el ciclo está llegando a su fin.
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Afuera de la CGT y de la CATT
En el plano gremial, la UTA de Fernández quedó al margen de los espacios de decisión del movimiento obrero. El sindicato no integró la comisión directiva de la CGT ni la de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), la mesa que nuclea a los gremios del sector.
Cuando de analiza esta foto actual de la UTA y la compara con la bara que marco su gran dirigente Juan Manuel Palacios, da cuenta que Fernandez esta llevando a la UTA a un precipicio.
Para un sindicato con la capacidad de paralizar el transporte de pasajeros, la ausencia no pasa inadvertida.
En los pasillos sindicales circula una explicación: Fernández habría forzado esa no integración para no quedar atado a las decisiones de paro de las centrales y mantener una relación sin sobresaltos con el gobierno de Javier Milei.
Según esas mismas versiones, detrás de esa estrategia habría temor a un enfrentamiento abierto con la Casa Rosada.
Sea por cálculo o por debilidad, el resultado es el mismo: una UTA aislada de sus pares, sin respaldo orgánico de las centrales en el momento en que su conducción más lo necesita.
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Salarios en caída y una obra social en crisis
El frente más sensible para los choferes es el bolsillo. Desde sectores del gremio se habla de una caída del 56% en el salario del colectivo, consecuencia de paritarias que consideran insuficientes y que la conducción de Fernández viene cerrando ronda tras ronda.
La oposición apunta además a la forma de los acuerdos.
Escriba cuestionó que los aumentos se otorguen mediante sumas no remunerativas, que no se incorporan al básico ni generan aportes, y marcó las fuertes diferencias salariales entre el AMBA y el interior.
Ese esquema tiene un efecto en cadena: menos salario formal significa menos aportes, y menos aportes golpean de lleno a la obra social de la UTA.
El deterioro de las prestaciones es hoy uno de los reclamos más repetidos en las cabeceras y, junto con el salario, uno de los ejes centrales de la campaña opositora.
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Diciembre, bajo la lupa de la Justicia
Fernández llegará a los comicios del 17 y 18 de diciembre con un escenario muy distinto al que imaginaba: un veedor judicial controlando padrones, listas, mesas y escrutinio; una oposición envalentonada y con nuevos afiliados; y un armado propio que perdió a su secretario de prensa, a su tesorero y a su candidato en Mar del Plata.
El oficialismo conserva todavía el despliegue territorial más amplio, con presencia en las 25 seccionales. Pero la estructura ya no alcanza para disimular el desgaste.
Por primera vez en años, la continuidad de Fernández al frente de la UTA dejó de ser un hecho y pasó a ser una pregunta.
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FUENTE:https://mundogremial.com/fin-de-ciclo-en-la-uta-el-desgaste-de-roberto-fernandez/




