Cristina Fernández de Kirchner volvió a hablar con un medio internacional y dejó abierta la puerta a una candidatura presidencial en 2027.
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“Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, respondió en una entrevista con The Washington Post, en la que también pronosticó una derrota de Donald Trump y los republicanos en las elecciones de medio término de Estados Unidos.
La conversación se produjo en su departamento de San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria tras la condena a seis años de prisión y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos en la causa Vialidad.
Durante la entrevista, un grupo de manifestantes que había participado de una protesta contra los recortes educativos se acercó a su casa y la saludó desde la calle. Kirchner salió al balcón por unos segundos.
La nota del diario estadounidense presenta a la expresidenta como una figura todavía central para el peronismo, pero atravesada por una disputa política y judicial que condiciona cualquier proyecto electoral. Kirchner sostiene que su condena fue motivada políticamente y busca que el Comité de Derechos Humanos de la ONU revise el caso.
Una candidatura atada a la revisión de sus derechos
La expresidenta dijo que consideraría competir por la Presidencia si recupera sus derechos políticos. La definición vuelve a instalar su nombre en la discusión opositora, aunque la posibilidad depende de que se revierta la inhabilitación que pesa sobre ella.
Su defensa, encabezada también por el abogado brasileño Rafael Valim, pidió la intervención del Comité de Derechos Humanos de la ONU. Argumenta que durante el proceso judicial se vulneraron garantías y que no tuvo acceso adecuado a pruebas relevantes.
El comité puede pronunciarse sobre eventuales violaciones de derechos, pero no tiene facultades para anular por sí mismo una sentencia argentina. La revisión internacional podría sumar presión política y jurídica; no garantiza que Kirchner quede habilitada para competir.
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La apuesta contra Milei y Trump
Kirchner vinculó el futuro de la oposición argentina con el desgaste de los gobiernos de derecha. En la entrevista, sostuvo que Trump, a quien señaló como un respaldo de esos gobiernos en América Latina, podría sufrir un revés en las elecciones legislativas estadounidenses del martes 3 de noviembre.
La exmandataria también apuntó contra Milei y afirmó que parte del malestar social se explica porque los ingresos no alcanzan y porque, a su juicio, el Gobierno perjudica a los sectores más vulnerables. El planteo coincide con un escenario económico que combina una fuerte desaceleración de la inflación con dificultades en los ingresos y el empleo.
Sin embargo, reconoció que el peronismo contribuyó a su derrota electoral de 2023. Durante el gobierno de Alberto Fernández, del que fue vicepresidenta, la inflación anual llegó al 211% y la pobreza alcanzó el 40%, dos indicadores que alimentaron el descontento aprovechado por Milei.
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La autocrítica y el límite de su legado
Cristina admitió que la gestión peronista dejó problemas que erosionaron el vínculo con los votantes. En particular, describió una pérdida de confianza entre quienes trabajan y sienten que sus ingresos no mejoran frente a quienes reciben asistencia estatal.
La autocrítica no implicó una revisión de su situación judicial. La expresidenta volvió a negar los delitos por los que fue condenada y presentó la causa como una persecución política. Esa postura convive con una sentencia firme que la defensa intenta revisar por las vías nacionales e internacionales.
La entrevista también muestra el desafío del peronismo: conservar a Kirchner como referente y, al mismo tiempo, construir una alternativa que pueda ampliar su apoyo más allá de su núcleo de seguidores. La oposición todavía no logró ordenarse detrás de una candidatura para 2027.
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Una rutina bajo prisión domiciliaria
Cristina describió una vida limitada por las condiciones de su arresto domiciliario. Dijo que hace ejercicio varias veces por semana, estudia inglés y chino y sigue la política internacional, aunque señaló que lo más difícil es no poder conversar con libertad con sus aliados.
Según el artículo, tiene autorizadas visitas durante un número limitado de horas semanales y teme que sus comunicaciones telefónicas sean vigiladas. También contó que Lula da Silva, a quien considera un amigo de larga data, le aconsejó mantenerse activa y evitar la depresión.
La escena de sus seguidores frente al departamento funciona como una señal de que conserva capacidad de movilización. Pero el respaldo callejero y su centralidad partidaria no resuelven el obstáculo decisivo: para volver a competir, primero necesita que cambie su situación judicial.
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FUENTE:https://confidencial.ar/nota/3882/cristina-kirchner-tantea-su-regreso-en-2027-y-apuesta-a-que-milei-pierda-apoyo/




