La conmemoración nació en Cuba para homenajear a un científico que estudió cómo mejorar los cañaverales. La historia de la fecha y el camino del cultivo en Tucumán.
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Cada 4 de noviembre se celebra el Día de la Caña de Azúcar, una fecha que tiene su origen en Cuba y rinde homenaje a Álvaro Reynoso Valdés, reconocido como el padre de la agricultura científica cubana.

La jornada recuerda su nacimiento y pone en valor sus aportes al conocimiento de un cultivo que marcó la economía de numerosos países. Según la Agencia Cubana de Noticias, la celebración fue establecida en Cuba el 5 de enero de 1956.
Reynoso nació en la zona de Alquízar, en una familia vinculada a la producción cafetalera. Su formación lo llevó desde La Habana hasta París, donde estudió ciencias y trabajó en el laboratorio del químico Théophile-Jules Pelouze. En 1856 obtuvo su doctorado y, dos años después, regresó a Cuba.
Llevaba consigo conocimientos que pronto volcaría al estudio de la caña y a la búsqueda de mejores métodos para cultivarla.

Su aporte más conocido llegó en 1862, con la publicación del Ensayo sobre el cultivo de la caña de azúcar. La obra recorría las tareas del campo: cómo preparar la tierra, elegir el material de siembra, distribuir los surcos y atender las necesidades de agua y fertilización. También abordaba la cosecha y los cuidados posteriores al corte. Su propuesta buscaba dar una base científica a esas labores, mediante el estudio de la planta, el suelo y las condiciones en las que crecía.
El libro también destacaba la importancia de realizar experimentos comparativos y coordinar las mejoras agrícolas. Para Reynoso, cada tarea formaba parte de un proceso que debía entenderse en conjunto para sostener la producción de los cañaverales.
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Sus ideas cruzaron las fronteras de Cuba: el ensayo fue traducido al holandés en 1865 y al portugués en 1868. Las nuevas ediciones prolongaron la circulación de una obra que convirtió al científico en una referencia para la agricultura cañera.
Lejos de aquella isla caribeña, la caña ya tenía una historia en Tucumán. El Centro Azucarero Argentino recoge un antecedente documentado de 1646, cuando Juan Serrano poseía plantaciones en una estancia de Chicligasta.
En 1670, los jesuitas establecidos en Lules utilizaban un trapiche de madera movido por bueyes para procesarla. Aquellas experiencias coloniales fueron anteriores al impulso que José Eusebio Colombres daría al cultivo y a su elaboración hacia 1821, en su quinta de El Bajo.
Desde ese establecimiento, ubicado en el actual parque 9 de Julio, la actividad se extendió por la provincia. Al morir Colombres, en 1859, funcionaban 24 fábricas chancaqueras (tabletas). La llegada del ferrocarril en 1876 facilitó después el ingreso de maquinaria y el envío de azúcar a los grandes mercados del país.
Con inversiones, créditos y protección arancelaria, los pequeños establecimientos dieron paso a una agroindustria que transformó la economía tucumana y convirtió a los cañaverales en parte de su identidad.
FUENTE: Por Alba Barbeito – https://tendenciadenoticias.com.ar/portalcana/por-que-se-celebra-el-dia-de-la-cana-de-azucar-cada-4-de-noviembre –





