El oficialismo argentino pierde referencias electorales en Estados Unidos, Brasil y Hungría. En Israel, el bloque de Netanyahu quedó sin mayoría propia. La secuencia no define la elección argentina, pero pone a prueba la estrategia internacional de Milei.
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La victoria demócrata en las elecciones de medio término de Estados Unidos dejó a Donald Trump sin el control de ambas cámaras del Congreso. El resultado fue interpretado como un fuerte rechazo a su gestión y le dará a la oposición más herramientas para bloquear iniciativas e investigar a su administración.
El golpe llegó después de la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil y de la caída electoral de Viktor Orbán en Hungría. En Israel, el bloque de Benjamin Netanyahu quedó lejos de la mayoría necesaria para gobernar por sí solo. Los cuatro dirigentes son referencias internacionales con las que Javier Milei construyó afinidad política y pública.
La seguidilla abre un interrogante para la Casa Rosada: cuánto puede sostener su estrategia electoral de 2027 sobre una alianza de liderazgos que acumula reveses. Los resultados extranjeros no anticipan el voto argentino, pero debilitan el relato de una ola internacional de derecha que avanzaba sin obstáculos.
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Trump perdió el control del Congreso
Los demócratas ganaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones del 3 de noviembre. Desde enero podrán frenar proyectos, rechazar nombramientos y abrir investigaciones sobre el Gobierno. Trump conserva la presidencia, pero afrontará sus últimos dos años con un Congreso en manos de la oposición.
El resultado tuvo un componente personal: Trump había pedido a los votantes que tomaran la elección como un plebiscito sobre su gestión. Después de la derrota, buscó responsabilizar a los candidatos republicanos, aunque su figura había sido central en la campaña.
Para Milei, el resultado no anula el vínculo con Washington ni el peso de Estados Unidos en la política argentina. Sí reduce la fuerza electoral de su principal aliado internacional y vuelve menos conveniente presentar la relación personal con Trump como garantía de una tendencia política global.
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Bolsonaro y Orbán también perdieron las elecciones
En Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva derrotó en el balotaje a Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Milei viajó a Brasil para respaldar la candidatura de Flávio, que finalmente no logró impedir la reelección de Lula.
En Hungría, el partido Tisza, encabezado por Péter Magyar, derrotó a Fidesz, la fuerza de Orbán, que gobernaba desde 2010. La derrota terminó con una larga etapa política y dejó al primer ministro húngaro fuera del poder.
Los dos resultados golpean el mapa de aliados con el que Milei buscó proyectar su identidad política en la región y en Europa. La lectura tiene un límite: las elecciones brasileña y húngara respondieron a conflictos locales, y no permiten trasladar mecánicamente sus resultados a la Argentina.
Foto: Javier Milei y Viktor Orbán.
Netanyahu quedó sin mayoría propia
El caso de Israel es distinto. El bloque de Netanyahu obtuvo 53 bancas, por delante de los 48 escaños de la oposición, pero no alcanzó los 61 necesarios para controlar la Knesset. Las listas árabes consiguieron los 19 lugares restantes, por lo que las negociaciones serán decisivas para formar Gobierno.
Netanyahu no perdió la elección en términos de cantidad de bancas de su bloque, pero quedó políticamente condicionado. Sin una mayoría propia, deberá negociar apoyos y enfrentar una disputa por la formación del próximo Gobierno.
Para Milei, el resultado suma incertidumbre en otra relación internacional prioritaria. El vínculo con Israel seguirá siendo estratégico para la Casa Rosada, aunque la situación política de Netanyahu ya no ofrece la misma imagen de estabilidad que el Presidente buscó asociar a sus aliados.
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La campaña de 2027 deberá tener un eje argentino
Milei puede buscar la reelección consecutiva: la Constitución establece mandatos presidenciales de cuatro años y habilita un período consecutivo adicional. Pero la elección de 2027 se resolverá en el país y dependerá de la evaluación de su gestión, la economía y la capacidad del oficialismo para construir una mayoría.
La sucesión de reveses puede llevar al Gobierno a recalibrar sus gestos externos y evitar que su campaña quede demasiado atada a la suerte de dirigentes extranjeros. La afinidad ideológica puede reforzar una identidad, pero no reemplaza respuestas sobre ingresos, empleo, inflación y actividad económica.
El desafío será convertir la gestión en una estrategia propia y ampliar apoyos más allá del núcleo libertario. Las derrotas de Trump, Bolsonaro y Orbán, junto con el revés parlamentario de Netanyahu, no deciden el futuro de Milei; sí muestran que sus aliados ya no pueden ser presentados como una ola imparable rumbo a 2027.
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FUENTE:https://confidencial.ar/nota/3935/trump-bolsonaro-orban-y-netanyahu-la-seguidilla-que-complica-el-plan-de-milei/





