El interventor del ERSEPT, José Ascárate, dialogó con Café Prensa sobre el aumento tarifario de la energía eléctrica a nivel provincial y nacional. Además, analizó la situación actual del radicalismo tucumano y su rol dentro del Gobierno.
En relación a su vínculo con la política, Ascárate aseguró que no la extraña y que hoy la vive de otra manera. En ese sentido, sostuvo que le resulta difícil tomar distancia al observar “con dolor la situación en la que se encuentra el radicalismo”, en referencia a la intervención partidaria que, según explicó, limita la participación de los afiliados locales, ya que “no toman decisiones y se baja línea desde autoridades nacionales que definen qué se hace en Tucumán”.
Asimismo, recordó que la UCR históricamente representó a la oposición y señaló que en la Legislatura hay referentes provenientes de ese espacio, como José Cano, Silvia Elías y Agustín Romano Norri. Sin embargo, advirtió que “las vanidades de grupo se sobreponen a una actitud común que debería existir”.
Sobre su decisión de aceptar el cargo en el ERSEPT, explicó que cuando le dio el “sí quiero” al gobernador pidió licencia en su afiliación partidaria, al entender que “primero está resolver los problemas de la provincia de Tucumán antes que mirarlos desde la visión de un partido político”.
En esa línea, afirmó que “me pueden quitar el partido, pero no el radicalismo ni la ideología”, y remarcó que, si el partido se normaliza mediante el voto de los afiliados, volvería a participar. No obstante, cuestionó el esquema actual al señalar que “no tiene sentido que los afiliados no opinen” y que muchos dirigentes estén pendientes de “lo que dice Catalán o qué opinar para no quedar mal”.
También fue crítico con el presente del espacio: “El radicalismo jamás tuvo como norma quedar bien ante alguien, nació como un partido disruptivo” y planteó que hoy debería preguntarse “dónde está la causa de los desposeídos”. En ese marco, consideró que no se encuentra ni en el oficialismo libertario ni en sus referentes actuales, al afirmar que “justo ellos los están desposeyendo, así que dejémonos de zonceras”.
Respecto a su continuidad en la función pública, indicó que se siente cómodo, aunque aclaró que su permanencia depende de decisiones políticas: “Puedo durar hasta mañana porque, en el momento en que requieran el lugar, lo tengo que dejar”. En cuanto a una posible candidatura, sostuvo que no cree que el gobernador lo proponga, ya que existen dirigentes con mayor recorrido territorial, y destacó que su rol actual responde a una vocación de servicio: “Decidí colaborar en beneficio de la provincia, ordenando lo que estaba desordenado y tratando de impulsar inversiones con el menor costo tarifario posible”.
Futuro político y radicalismo
Consultado sobre su futuro político, Ascárate señaló que no tiene definido un proyecto electoral y admitió que, en el escenario actual, “votaría a la gente de La Libertad Avanza”, al considerar que “el daño que se está haciendo es tremendo en materia de autonomía energética y vial”. En esa línea, advirtió que “un año de desinversión implica diez años de inversiones continuas para recuperar lo perdido”.
De cara a las próximas elecciones, analizó que no observa figuras claras dentro del radicalismo: “Hasta acá no veo un candidato radical para el año que viene”, salvo eventuales definiciones de dirigentes como Mariano Campero o Roberto Sánchez. También cuestionó la actitud de la dirigencia al considerar que “los veo jugando muy cómodos en una posición en la que dejaron intervenir el partido y dejaron de hacer radicalismo”.
Aumentos de tarifa
En relación al incremento tarifario, Ascárate explicó que el aumento ronda el 40%, compuesto por distintos tramos. Detalló que “ya hay un 20% que proviene de Nación”, correspondiente al precio del kilovatio en el costo de abastecimiento, aplicado en abril, y que se prevé otro incremento similar en mayo.
Al explicar el impacto en la factura, precisó que la boleta se divide en tres componentes: el costo de abastecimiento, el valor de distribución (VAR) y los impuestos. En ese sentido, indicó que “si el aumento es del 20% sobre la energía, en la tarifa final impacta aproximadamente en un 10%”.
Además, señaló que el valor de distribución se mantiene estable por el momento, tras un acuerdo que fijó un tope del 18%, aplicado de manera escalonada: “un 13% entre abril y mayo, y el 5% restante en una etapa posterior”, con el objetivo de que los incrementos sean menores al costo de la energía.
Finalmente, reveló que la empresa EDET había solicitado un aumento del 28%, pero se logró reducirlo: “EDET pidió un 28% de incremento y conseguimos bajarlo al 18%, en línea con valores razonables de la economía”. En ese sentido, concluyó que “los aumentos no pueden estar por encima de esos valores” y aclaró que, una vez aplicados, “no se evalúan nuevos incrementos hasta que finalice el semestre”.




