Tras despedir a 160 empleados. El cierre en Tornquist expone el costo local de la reconversión importadora. La Provincia convocó a una audiencia y crece el reclamo contra Milei.
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Papelera del Sur cerró su planta de Tornquist después de 66 años de actividad y despidió a sus 160 trabajadores. La empresa, perteneciente al Grupo HZ, reemplazará por importaciones desde Brasil la cartulina reciclada que fabricaba para envases de marcas de consumo masivo.
La decisión deja una discusión que supera el conflicto laboral: qué ocurre con las economías locales cuando un grupo empresario conserva su negocio, pero abandona la producción en el país.
El cierre llegó después de un período de suspensiones intermitentes y la compañía fundamentó la medida en la baja rentabilidad por la caída del consumo y las dificultades para competir con productos importados. Desde el municipio estiman que las consecuencias alcanzan indirectamente a más de 1.500 personas, entre familias, proveedores y actividades vinculadas con la fábrica.
El caso concentra una tensión política para Javier Milei. La apertura comercial encuentra en Tornquist una consecuencia concreta: una empresa que abastecía al mercado desde una planta argentina pasará a hacerlo con mercadería brasileña. Para la localidad bonaerense, ese cambio significa perder empleos industriales y parte del movimiento económico que sostenía la producción.
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El negocio continúa, pero la producción sale de Tornquist
La distinción entre una quiebra y una decisión de reconversión es el centro del cuestionamiento de Sergio Bordoni, exintendente de Tornquist y actual director del Banco Provincia en declaraciones mediaticas.
El dirigente del Frente Renovador sostiene que el cierre responde a los incentivos del esquema económico nacional y rechaza que se lo presente únicamente como el desenlace de una empresa sin salida financiera.
De acuerdo con el exjefe comunal, hasta 2023 la papelera tenía cerca de 215 empleados y trabajaba en doble turno. Ese antecedente marca el contraste con una planta que atravesó décadas de inestabilidad económica y terminó cerrando durante la gestión libertaria.
La responsabilidad que Bordoni atribuye al Gobierno constituye el eje de su denuncia; la decisión empresaria informada es sustituir fabricación local por abastecimiento importado.
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Los despidos golpean al comercio y presionan sobre la salud pública
En Tornquist, el impacto excede los telegramas enviados a los trabajadores. La desaparición de 160 puestos implica menos ingresos disponibles para compras, servicios y compromisos familiares. La estimación municipal sobre las personas afectadas indirectamente permite dimensionar ese alcance, aunque no equivale a otros 1.500 despidos.
La preocupación también llegó al sistema sanitario. Tras reunirse con representantes del gremio papelero, Bordoni advirtió por la situación de familias con integrantes que tienen enfermedades crónicas y que podrían enfrentar dificultades para sostener su cobertura. Según describió, el hospital municipal ya recibe una demanda creciente de vecinos que dejaron de pagar servicios privados de salud.
Así, el cierre puede trasladar nuevas exigencias al Estado local al mismo tiempo que debilita la economía de la comunidad.
La discusión sobre competitividad adquiere otra dimensión cuando se consideran esos efectos: la decisión comercial de una compañía también repercute sobre servicios públicos que deberán responder a las necesidades de las familias afectadas.
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Kicillof interviene ante un conflicto que expone el modelo industrial
El gobierno de Axel Kicillof intervino de oficio y dispuso que la delegación regional del Ministerio de Trabajo bonaerense contacte a las partes. La cartera convocó a una audiencia para este viernes, luego de que se comunicara el cierre y se enviaran los despidos.
Según la información difundida, el anuncio no estuvo precedido por una instancia de negociación.
La intervención provincial abre un ámbito para discutir la situación laboral, aunque todavía no hay información sobre una eventual revisión de la medida. Tampoco se comunicaron alternativas de continuidad productiva. Ese es el límite inmediato de la respuesta política: la convocatoria permite reunir a las partes, pero por sí sola no garantiza la recuperación de los puestos.
El conflicto deja al Gobierno nacional frente a una pregunta que la experiencia de Tornquist vuelve difícil de eludir: qué lugar tendrá la producción argentina si empresas con presencia en el mercado consideran más conveniente importar que fabricar.
Para los trabajadores despedidos, el resultado ya es concreto. Para la Provincia y el municipio, comienza además la disputa por evitar que el cierre se convierta en un deterioro duradero de la economía local.
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FUENTE: https://confidencial.ar/nota/3964/papelera-de-sur-deja-de-producir-e-importara-desde-brasil-tras-despedir-a-160-empleados/





