Mientras algunos sectores del peronismo buscan reorganizarse alrededor de una figura empresarial, el nombre del presidente del Banco Macro aparece como una alternativa para 2027. En Tucumán, la entidad construyó una relación privilegiada con el Estado y una enorme cartera cautiva de empleados públicos.
El círculo rojo ya comenzó a buscar candidato. Frente a la crisis de liderazgo del peronismo y la consolidación de Javier Milei, empresarios, operadores políticos y dirigentes del justicialismo no kirchnerista analizan una alternativa capaz de presentarse como moderada, eficiente y alejada de los extremos.
El nombre que empezó a circular es el de Jorge Brito, presidente del Banco Macro y expresidente de River Plate. Aunque el empresario evita confirmar públicamente una candidatura, su posible postulación dejó de ser una simple versión: una mesa política encabezada por Emilio Monzó ya trabaja en la construcción de una alternativa electoral para 2027.
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Pero la discusión no debería reducirse a si Brito finalmente será candidato. La verdadera pregunta es qué modelo económico, qué estructura política y qué intereses representaría su eventual postulación.
Monzó, el operador detrás de la candidatura.
La posibilidad de una candidatura de Brito ya no aparece solamente como una especulación del llamado círculo rojo. Según publicó La Política Online, el exdiputado Emilio Monzó sería uno de los principales articuladores del armado presidencial del banquero. La mesa política también estaría integrada por el diputado Nicolás Massot, el exdirector de la ANSES Diego Bossio y el exlegislador porteño Bruno Screnci. El objetivo sería construir para 2027 una opción de centro capaz de captar a los votantes que no quieran elegir entre Javier Milei y Axel Kicillof.
En ese mismo esquema también aparece el empresario de medios Daniel Hadad, quien respaldó públicamente a Brito y lo consideró una figura centrada y con condiciones para ingresar en la política nacional. El armado confirma que detrás de la pretendida aparición espontánea de un empresario exitoso ya trabaja una estructura integrada por dirigentes con experiencia en el Congreso, el peronismo no kirchnerista y el macrismo. Brito no sería, por lo tanto, un outsider sin vínculos políticos, sino la figura elegida por sectores del poder económico y operadores profesionales para disputar la sucesión presidencial.
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La derecha argentina que vive del Estado
El peronismo parece dispuesto a ensayar otra transformación: abandonar parte de su discurso tradicional para construir una fuerza más conservadora, amigable con los mercados y encabezada por un empresario. No sería, sin embargo, una derecha basada en la competencia, la innovación o la reducción real de los privilegios. Sería una derecha profundamente argentina: la de los empresarios que cuestionan al Estado en público, pero construyen sus negocios gracias a contratos, concesiones, regulaciones y clientes proporcionados por el propio sector público.
Son los llamados “empresaurios”: empresarios privados para cobrar ganancias y estatistas cuando necesitan asegurar sus negocios.
El caso del Banco Macro en Tucumán permite observar con claridad ese modelo.
Un acuerdo sin competencia por el negocio financiero provincial.
En 2018, durante el gobierno de Juan Manzur, la Legislatura aprobó la Ley 9.108. La norma autorizó la venta directa al Banco Macro del 10% de las acciones del Banco del Tucumán que todavía pertenecían a la Provincia. La operación fue fijada en aproximadamente $456 millones. Pero la ley incluyó algo mucho más importante: la prórroga por diez años del convenio que convierte a la entidad en agente financiero del Estado provincial. Como el contrato anterior vencía en 2021, la extensión proyectó el vínculo hasta 2031.
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La negociación fue cuestionada porque se realizó de manera directa y sin una licitación pública que permitiera comparar ofertas, condiciones, tasas, inversiones y beneficios para la Provincia. El entonces legislador radical Eudoro Aráoz llegó a presentar una denuncia contra Manzur y funcionarios de su gobierno, cuestionando tanto la valuación de las acciones como la continuidad del banco sin competencia abierta. En 2019, un decreto provincial confirmó que Banco Macro seguiría como agente financiero en carácter de continuador del Banco del Tucumán. Los propios estados contables de la entidad reconocen la vigencia del vínculo.
Por eso, calificar al acuerdo como “oscuro” constituye una valoración política, pero está fundada en una pregunta que todavía merece respuesta: ¿por qué un negocio estratégico para Tucumán fue prorrogado durante una década sin una licitación pública y sin un debate ciudadano sobre sus condiciones?
Una cartera cautiva garantizada por los salarios públicos
Ser agente financiero significa administrar las cuentas provinciales, recaudar recursos, atender órdenes de pago y canalizar los salarios de los empleados públicos. Para Banco Macro, esto representa mucho más que prestar un servicio. Le permite acceder a una enorme cartera cautiva integrada por trabajadores estatales, jubilados, proveedores y contratistas que reciben sus ingresos mediante cuentas abiertas en la entidad.
La cantidad exacta de clientes alcanzados debería ser informada públicamente. No obstante, el universo vinculado directa o indirectamente al Estado provincial comprende a cientos de miles de tucumanos. Sobre esa base, el banco puede ofrecer tarjetas, adelantos y préstamos personales cuya cobranza queda respaldada por el depósito mensual de los salarios.
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Durante la pandemia, la propia Legislatura tuvo que suspender temporalmente los débitos automáticos de créditos personales otorgados por Macro a empleados públicos, demostrando hasta qué punto el mecanismo de cobro estaba vinculado con las cuentas sueldo.
No corresponde afirmar que el banco puede establecer literalmente cualquier tasa, porque las condiciones deben informarse y se encuentran alcanzadas por regulaciones financieras. Pero sí existe una relación profundamente desigual: la entidad tiene acceso privilegiado a clientes estables, conoce sus movimientos salariales y puede cobrar las cuotas directamente cuando ingresa el sueldo.
El trabajador, en cambio, no eligió qué banco administraría sus ingresos.
El candidato de los privilegios
Banco Macro informó ganancias por $290.704 millones durante 2025 y otros $139.758 millones solamente en el primer trimestre de 2026. Al mismo tiempo, su presidente pretende ser presentado como un empresario independiente del poder político. Esa independencia resulta difícil de sostener cuando una parte central del modelo de expansión del banco se apoya en su condición de agente financiero de Tucumán, Salta, Jujuy y Misiones. La posible candidatura de Jorge Brito expone así la verdadera reorganización que analiza una parte del peronismo: reemplazar a la dirigencia tradicional por un representante directo del poder económico que creció negociando con ella.
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No sería el regreso del peronismo productivo ni una renovación del capitalismo nacional. Sería el desembarco de los “empresaurios” en la política electoral: menos Estado para proteger a la clase media, pero contratos estatales prolongados para garantizar los negocios de siempre.
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FUENTE:
Por Máximo García Hamilton: https://quediario.com.ar/2026/08/17/brito-el-candidato-del-circulo-rojo-para-2027/





